No pocas veces me ha llamado la atención el doble significado y el juego que puede hacerse con la palabra cura, curado, curarse.
(al menos en Chile, para los extranjeros, curarse es sanar pero también es intoxicarse con alcohol).
Hoy escuchaba a un consultante hablar de ser libre, y que sólo curado (con alcohol) se había asomado a conocer aspectos de sí que luego de años de terapia está enfrentando, una mayor libertad.
De pronto dijo:
"curado solamente podría haber imaginado todo esto".
A lo que respondí en el acto:
" ¡ Claro, como ahora estás haciéndolo, curado ! "
(Yo pienso que es el principio del fin de la terapia).
Me dejó pensando también, cuantas "curaciones" momentáneas nos provee el alcohol. Cuando estamos borrachos, que podemos usar como excusa para no responsabilizarnos de nuestros actos y dichos, estando "curados", es entonces cuando estamos abiertos a quienes somos, no a la articulación obediente con lo que se espera de nosotros mismos.
Entonces, el actual abuso del alcohol, progresivo y en gente muy joven, podría estarnos mostrando cuan oprimidos nos tenemos a nosotros mismos por esta cultura homogeneizante y represiva de lo singular, de lo único, de la excepción, creyendo que es otra cosa que nuestra alucinación y creación colectiva.
Pasión de la servidumbre voluntaria, decía Étienne de la Boétie por el 1500 en Francia.
Matías Fernández Depetris
Psicoterapeuta sin club discípulo de Groucho Marx
(Fundador y miembro único de Psicoterapia Sinclubista Marxista)
14/10/08
Represión y Shenpa
La idea psicoanalítica de Represión, cuando algo no puede hacerse presente a la consciencia por resultar inaceptable para nuestra propia idea de nosotros mismos o de lo aceptable e inaceptable, tiene un interesante paralelo en la práctica budista, como en otras comúnmente vistas dentro de las esoterias orientales.
Escuché una grabación de Pema Chödrön, monja budista tibetana y parte de la organización Shambhala. Habla de un concepto que no había escuchado antes, aún cuando es una idea implícita y englobada en los conceptos de ego y apego (ap_ego).
Shenpa. Se refiere al hecho de que en la meditación, sea práctica sentada o en momentos post, cuando estamos invitados a abrirnos, suspender todo juicio acerca de lo que se nos presenta en la mente, abandonar bueno o malo, simplemente, estar ahí. Convivir con esas presentaciones. A veces esto se nos hace imposible, quedamos enganchados a un autoconcepto que no admite vernos de cierta manera. Un proceso del ego que nos cierra, nos cierra a la experiencia llana, fundamental de nosotros mismos tal cual fluye. El camino budista se dirige a esto. Se habla de hacerse amigo de uno mismo.
Esto me recuerda la idea de R. Laing, psicoanalista inglés mistificado como antipsiquiatra por su valiente enfrentamiento al modo opresivo con el que el mundo de la salud mental "trata" a los consultantes.
Laing habla, en "La Política de La Experiencia" de la diferencia en el plano terapéutico de enfrentar al consultante como un objeto para cambiar, versus alguien para aceptar, tal como es, acompañar su autodescubrimiento.
Los budistas zen te dicen "za zen", siéntese honestamente. El encuentro terapéutico (y concibo al psicoanálisis tal cual), lo concibo de ese modo, una reincidencia insistente en sentarse honestamente, con uno mismo, sin juzgar, hacerse amigo de uno.
Escuché una grabación de Pema Chödrön, monja budista tibetana y parte de la organización Shambhala. Habla de un concepto que no había escuchado antes, aún cuando es una idea implícita y englobada en los conceptos de ego y apego (ap_ego).
Shenpa. Se refiere al hecho de que en la meditación, sea práctica sentada o en momentos post, cuando estamos invitados a abrirnos, suspender todo juicio acerca de lo que se nos presenta en la mente, abandonar bueno o malo, simplemente, estar ahí. Convivir con esas presentaciones. A veces esto se nos hace imposible, quedamos enganchados a un autoconcepto que no admite vernos de cierta manera. Un proceso del ego que nos cierra, nos cierra a la experiencia llana, fundamental de nosotros mismos tal cual fluye. El camino budista se dirige a esto. Se habla de hacerse amigo de uno mismo.
Esto me recuerda la idea de R. Laing, psicoanalista inglés mistificado como antipsiquiatra por su valiente enfrentamiento al modo opresivo con el que el mundo de la salud mental "trata" a los consultantes.
Laing habla, en "La Política de La Experiencia" de la diferencia en el plano terapéutico de enfrentar al consultante como un objeto para cambiar, versus alguien para aceptar, tal como es, acompañar su autodescubrimiento.
Los budistas zen te dicen "za zen", siéntese honestamente. El encuentro terapéutico (y concibo al psicoanálisis tal cual), lo concibo de ese modo, una reincidencia insistente en sentarse honestamente, con uno mismo, sin juzgar, hacerse amigo de uno.
Impecable Lógica Freudiana
Escuchaba a un amigo, gran profesor y psicoanalista.
Una alumna en clases le pregunta, ¿Cómo puede uno saber si el sexo oral o anal no le gusta porque no le gusta o porque es un deseo reprimido?
La freudiana respuesta:
Si sientes rechazo, debe ser porque te gusta.
Si te gusta, .... es porque te gusta..
Causa cierta gracia, si no fuera porque revela el viejo truco freudiano y de miles de terapeutas. Si no sabes lo que te pasa, yo lo sé, y si no te cuadra, seguro que es porque tengo razón.
Es de esta manera como Freud, que podrá tener muchas genialidades pero como clínico era un aparato, destruye a Dora en su propio relato clásico.
En un modelo psicoterapéutico más actual a mis ojos, el punto no es que la afirmación acerca de los posibles deseos ocultos a uno mismo no sea correcta.
La clave está la fuente desde donde se obtiene dicha verdad. En el caso freudiano, como en todo modelo positivista que reclama una posición objetiva de saber acerca de un objeto_ahí separado del yo_observador_aquí, la verdad la tiene el experto. El consultante es pasivo, y si rechaza lo que se le propone como cierto, confirma la enfermedad y la hipótesis.
El lugar de la verdad en el otro. (Yo, soy otro, escuché decir a Francisco Varela refiriéndose a la engañosa idea de que yo, "soy yo". Yo, es otro)
Otra es la óptica de un enfrentamiento distinto, que acompaña al consultante a encontrarse con sus verdades, sean las que sean. En una de esas arriba a la misma idea, pero es totalmente otra cuando emana de una indagación personal.
Una alumna en clases le pregunta, ¿Cómo puede uno saber si el sexo oral o anal no le gusta porque no le gusta o porque es un deseo reprimido?
La freudiana respuesta:
Si sientes rechazo, debe ser porque te gusta.
Si te gusta, .... es porque te gusta..
Causa cierta gracia, si no fuera porque revela el viejo truco freudiano y de miles de terapeutas. Si no sabes lo que te pasa, yo lo sé, y si no te cuadra, seguro que es porque tengo razón.
Es de esta manera como Freud, que podrá tener muchas genialidades pero como clínico era un aparato, destruye a Dora en su propio relato clásico.
En un modelo psicoterapéutico más actual a mis ojos, el punto no es que la afirmación acerca de los posibles deseos ocultos a uno mismo no sea correcta.
La clave está la fuente desde donde se obtiene dicha verdad. En el caso freudiano, como en todo modelo positivista que reclama una posición objetiva de saber acerca de un objeto_ahí separado del yo_observador_aquí, la verdad la tiene el experto. El consultante es pasivo, y si rechaza lo que se le propone como cierto, confirma la enfermedad y la hipótesis.
El lugar de la verdad en el otro. (Yo, soy otro, escuché decir a Francisco Varela refiriéndose a la engañosa idea de que yo, "soy yo". Yo, es otro)
Otra es la óptica de un enfrentamiento distinto, que acompaña al consultante a encontrarse con sus verdades, sean las que sean. En una de esas arriba a la misma idea, pero es totalmente otra cuando emana de una indagación personal.
11/10/08
Viagra times
Evidentemente la revolución viagra, ha cambiado muchas cosas en el plano de la intimidad sexual humana.
No hace mucho, en un café post congreso en Buenos Aires escuché a un connotado psicoanalista freudiano de alto cargo y charretera en el freudian stablishment porteño, señalar entusiasta, agradecido y mirando a los cielos:
"menos mal que tenemos Viagra, ahora los hombres podemos hacer frente a la demanda sexual femenina cada vez más exigente".
.... qué habrá entendido este caballero por "psicoanálisis"....
No hace mucho, en un café post congreso en Buenos Aires escuché a un connotado psicoanalista freudiano de alto cargo y charretera en el freudian stablishment porteño, señalar entusiasta, agradecido y mirando a los cielos:
"menos mal que tenemos Viagra, ahora los hombres podemos hacer frente a la demanda sexual femenina cada vez más exigente".
.... qué habrá entendido este caballero por "psicoanálisis"....
9/10/08
Ciudad sin semáforos
Hace unos días leí que en una ciudad al parecer alemana, estaban en un programa de retiro de semáforos. Se decía en la nota que se esperaba que esto hiciera a los conductores desarrollar una conducción más basada en la interación de miradas y gestos.
Lo encontré notable. Hace años ya me había llamado la atención en Buenos Aires, que visitaba regularmente, como en algunas otras grandes ciudades, que siendo muy extensas, con alta cantidad de vehículos, había pocos semáforos. En Argentina es además notable que cuando uno maneja un auto, todo es más caótico, en las autopistas nadie se mantiene en su pista, se da una danza, parece un río que fluye, la gente entra al torrente y se entrega, los autos van más próximos, se acercan más, y nadie se espanta.
Por contraste, la experiencia de conducir en Santiago de Chile es diferente. La gente es más regluda, se mueve menos de su pista y si alguien lo hace o se les acerca demasiado entran en pánico de bocina, de la que se cuelgan impúdicamente.
Siguiendo el estilo regludo, estamos llenos de semáforos, cada vez hay más y más próximos unos de otros. Es impresionante que la gente necesite una lucecita de color en lugar de mirarse con los otros conductores para poder fluir por las calles.
Me hizo pensar esto, en lo humanamente desconectados que somos los Santiaguinos, lo maquinales, lo cuadrados. Encerrados en nuestra autoburbuja provista generalmente de música que consolida el aislamiento, de un buen celular infaltable, nos movemos por la ciudad encerrados en nosotros mismos, siguiendo las claves computacionales de los semáforos más que cualquier señal del ser humano que está prójimo a nosotros.
Lo encontré notable. Hace años ya me había llamado la atención en Buenos Aires, que visitaba regularmente, como en algunas otras grandes ciudades, que siendo muy extensas, con alta cantidad de vehículos, había pocos semáforos. En Argentina es además notable que cuando uno maneja un auto, todo es más caótico, en las autopistas nadie se mantiene en su pista, se da una danza, parece un río que fluye, la gente entra al torrente y se entrega, los autos van más próximos, se acercan más, y nadie se espanta.
Por contraste, la experiencia de conducir en Santiago de Chile es diferente. La gente es más regluda, se mueve menos de su pista y si alguien lo hace o se les acerca demasiado entran en pánico de bocina, de la que se cuelgan impúdicamente.
Siguiendo el estilo regludo, estamos llenos de semáforos, cada vez hay más y más próximos unos de otros. Es impresionante que la gente necesite una lucecita de color en lugar de mirarse con los otros conductores para poder fluir por las calles.
Me hizo pensar esto, en lo humanamente desconectados que somos los Santiaguinos, lo maquinales, lo cuadrados. Encerrados en nuestra autoburbuja provista generalmente de música que consolida el aislamiento, de un buen celular infaltable, nos movemos por la ciudad encerrados en nosotros mismos, siguiendo las claves computacionales de los semáforos más que cualquier señal del ser humano que está prójimo a nosotros.
4/10/08
La Atención no flota en Pisco Sour....
Tengo que desarrollar más la idea, pero es una respuesta frente a un cuestionamiento a mi progresivo abandono de estimulantes en general.
Mucho se puede hacer por la vía ideológica, esforzarse por una vida sana. Pero me da la impresión de que cuando uno sintoniza conscientemente, todas las prédicas de lo saludable se vuelven absurdas pues emerge una claridad diáfana de lo que uno necesita o no.
En el plano de las ingestas, por ejemplo, me es muy claro que al día siguiente de consumir alcohol, o comida en exceso, la experiencia de la meditación se enturbia notablemente.
La atención flotante es una vieja premisa freudiana del modo de enfrentar la experiencia clínica en psicoanálisis, posteriormente Bion la llevó al "sin memoria y sin deseo" y actualmente algunos psicoanalistas con un baño de budismo hablan de "presencia plena" o el mas chic "mindfullness".
En ese sentido cuando se tiene la experiencia "limpia" del estar ahí sin mucho tóxico encima, queda muy claro que la atención, no flota en pisco sour, más bien se hunde.
Mucho se puede hacer por la vía ideológica, esforzarse por una vida sana. Pero me da la impresión de que cuando uno sintoniza conscientemente, todas las prédicas de lo saludable se vuelven absurdas pues emerge una claridad diáfana de lo que uno necesita o no.
En el plano de las ingestas, por ejemplo, me es muy claro que al día siguiente de consumir alcohol, o comida en exceso, la experiencia de la meditación se enturbia notablemente.
La atención flotante es una vieja premisa freudiana del modo de enfrentar la experiencia clínica en psicoanálisis, posteriormente Bion la llevó al "sin memoria y sin deseo" y actualmente algunos psicoanalistas con un baño de budismo hablan de "presencia plena" o el mas chic "mindfullness".
En ese sentido cuando se tiene la experiencia "limpia" del estar ahí sin mucho tóxico encima, queda muy claro que la atención, no flota en pisco sour, más bien se hunde.
2/10/08
ReLiGare (Religión Inteligencia)
(Homenaje tardío, y algo cínico, a doña Julia González. Básicamente una vieja jodida y brillante que era el númerito central (y rotativo) en una escuela de psicología de la Universidad de Chile en los años en que la limpieza de la dictadura dejó poco más que tristes ayudantes en el lugar de académicos. Una señora que pudiendo haber sido un gran aporte enfermó de autorreferencia en un lugar en que debe haber sido la única que había leído y pensado acerca de ello).
Me preguntaron en tono de desafío algo amenazante "¿cuáles son tus creencias?"....
Me quedé intacto, e ipsoflato como diría Papelucho pensé, "ninguna"....
Aparte de que no creo en nada, ni en mí a estas alturas, no creo tener "creencias" en el sentido de profesar alguna fe.
Al rato pensé, "no, no "ninguna" sino más bien, todas".
No soy un experto, pero con los años de revisar escritos, escrituras y comentarios de la más diversa índole religiosa, siempre me quedo con ciertas impresiones muy claras.
Una es que hay que distinguir claramente el mensaje, la enseñanza, lo que profesan las escrituras, lo que dijo el profeta, las revelaciones que se le presentaron al fundador o al santificado por el grupo.
No sigas al maestro
Escucha su enseñanza
Tiendo a entender dichas enseñanzas como la expresión pasional de alguien que ha tenido una experiencia mística, un súbito arrebato del ser supremo que emerge universalmente desde el núcleo del individuo abriéndolo entero.
Lamentablemente, no puede aprehenderse ni el mensaje ni la experiencia a través del estudio o lectura de las palabras del profeta o portador de la verdad.
Y desgraciadamente, y aquí viene la segunda distinción, a eso se dedican las instituciones religiosas, los grupos humanos que se apoderan del mensaje del profeta cosificandolo en rituales y formas, instalando órdenes jerárquicos supremos que enferman de todo lo enfermo que las dinámicas del poder y sometimiento humano traen.
Es curioso, pero el fenómeno es el mismo trátese de la creencia de la que se trate. Creo que las verdades de los profetas son esencialmente las mismas, las formas de las instituciones formalmente distintas, revestidas de las culturas y épocas donde se desarrollan, pero las dinámicas del poder y el sometimiento que emergen desde la posesión de la verdad universal son muy similares de un grupo religioso a otro.
Si me tuviera que inscribir en alguna religión, sería más bien en una práctica, budista.
Hago la distinción entre religión y práctica, en el sentido de que la religión aporta explicaciones, respuestas a lo incógnito incognoscible, aquello que no puede alcanzarse por la vía del conocimiento racional, aquello que sólo entra en el campo de la experiencia, el fenómeno en cada uno. La práctica budista, en particular la zen, me simpatizan en la medida en que te sientan ahí mismo, ni más allá, ni más acá. Y eso es todo. Zasen, sentarse honestamente.
Creo sin embargo que las escuelas budistas, como todo grupo religioso, son la contradicción misma al mensaje profundo del Buda, como de Jesús, Mahoma, Eckart, Santa Teresa, Patanjali o quien sea.
El mensaje básico, conócete a tí mismo.
La clave está en qué se entiende por "conocerse", a qué tipo de experiencia apela.
Es en este punto donde el psicoanálisis destilado por Bion me parece el más fiel a lo esencialmente psicoanalítico.
Se trata de "devenirse uno mismo" en una experiencia vehiculizada por las palabras y las esencialmente fallidas interpretaciones que no tienen otra función que arrojarte al encuentro de tí mismo. La verdad cruda de lo que eres que destroza toda idea o ideal, desnudándote para abrirte a la vida misma.
Me preguntaron en tono de desafío algo amenazante "¿cuáles son tus creencias?"....
Me quedé intacto, e ipsoflato como diría Papelucho pensé, "ninguna"....
Aparte de que no creo en nada, ni en mí a estas alturas, no creo tener "creencias" en el sentido de profesar alguna fe.
Al rato pensé, "no, no "ninguna" sino más bien, todas".
No soy un experto, pero con los años de revisar escritos, escrituras y comentarios de la más diversa índole religiosa, siempre me quedo con ciertas impresiones muy claras.
Una es que hay que distinguir claramente el mensaje, la enseñanza, lo que profesan las escrituras, lo que dijo el profeta, las revelaciones que se le presentaron al fundador o al santificado por el grupo.
No sigas al maestro
Escucha su enseñanza
Tiendo a entender dichas enseñanzas como la expresión pasional de alguien que ha tenido una experiencia mística, un súbito arrebato del ser supremo que emerge universalmente desde el núcleo del individuo abriéndolo entero.
Lamentablemente, no puede aprehenderse ni el mensaje ni la experiencia a través del estudio o lectura de las palabras del profeta o portador de la verdad.
Y desgraciadamente, y aquí viene la segunda distinción, a eso se dedican las instituciones religiosas, los grupos humanos que se apoderan del mensaje del profeta cosificandolo en rituales y formas, instalando órdenes jerárquicos supremos que enferman de todo lo enfermo que las dinámicas del poder y sometimiento humano traen.
Es curioso, pero el fenómeno es el mismo trátese de la creencia de la que se trate. Creo que las verdades de los profetas son esencialmente las mismas, las formas de las instituciones formalmente distintas, revestidas de las culturas y épocas donde se desarrollan, pero las dinámicas del poder y el sometimiento que emergen desde la posesión de la verdad universal son muy similares de un grupo religioso a otro.
Si me tuviera que inscribir en alguna religión, sería más bien en una práctica, budista.
Hago la distinción entre religión y práctica, en el sentido de que la religión aporta explicaciones, respuestas a lo incógnito incognoscible, aquello que no puede alcanzarse por la vía del conocimiento racional, aquello que sólo entra en el campo de la experiencia, el fenómeno en cada uno. La práctica budista, en particular la zen, me simpatizan en la medida en que te sientan ahí mismo, ni más allá, ni más acá. Y eso es todo. Zasen, sentarse honestamente.
Creo sin embargo que las escuelas budistas, como todo grupo religioso, son la contradicción misma al mensaje profundo del Buda, como de Jesús, Mahoma, Eckart, Santa Teresa, Patanjali o quien sea.
El mensaje básico, conócete a tí mismo.
La clave está en qué se entiende por "conocerse", a qué tipo de experiencia apela.
Es en este punto donde el psicoanálisis destilado por Bion me parece el más fiel a lo esencialmente psicoanalítico.
Se trata de "devenirse uno mismo" en una experiencia vehiculizada por las palabras y las esencialmente fallidas interpretaciones que no tienen otra función que arrojarte al encuentro de tí mismo. La verdad cruda de lo que eres que destroza toda idea o ideal, desnudándote para abrirte a la vida misma.
4/9/08
La TV y los niños.
Me he visto inmerso en la discusión acerca de la televisión y los niños en diversos lugares. He visto que ha estado en la prensa a partir de la posición del gobierno francés de prohibir la tv a menores de 3 años.
Es difícil pensar el asunto no siendo un experto. Sin embargo me pregunto. ¿Necesitan TV los niños? ¿Alguien la necesita realmente? Respuesta única es imposible, dejo abierto eso.
Caigo luego en la inquietud, al no poder responder lo anterior, y me pregunto, ¿para qué sirve la tv en los niños? reviso mi experiencia y veo que en una parte importante del tiempo los niños que ven tv alivian a sus cuidadores de prestarles atención directa. Se aprovecha el efecto de capturar la atención por largos períodos. Se entretienen, están ocupados en algo.
Creo que muy secundariamente, y sólo ante groseras situaciones, los adultos a cargo realmente se preocupan por el contenido que reciben los niños.
Dada la realidad cotidiana de la población general, ciudadanos atribulados por sobrellevar las demandas cotidianas, el pago de sus obligaciones económicas y el desempeño laboral, es evidente que la tv es una gran ayuda al ocuparse de los niños liberando en alguna medida al adulto.
Recuerdo haber visto varias veces la opinión de expertos que dicen que la tv en niños está bien si es acompañada por un adulto que ayuda a tener una actitud activa y crítica acerca de la experiencia televisiva.
Me he preguntado varias veces en qué dimensión de la experiencia humana vivirán tales expertos. Su propuesta involucra adultos con tiempo disponible para sentarse tranquilos con los niños a ver tv, cuando lo que vemos es que se usa la tv en los niños para disponer de tiempo.... Muy sabido es también que los mismos adultos no tienen una experiencia activa ni reflexiva en su propio tiempo de ver tv, la que muchas veces se usa literalmente para "desconectarse".
Si el mismo adulto no tiene claridad del uso que da a la tv, y vive contra el tiempo ¿podemos esperar que tome una actitud tan desarrollada como la proponen los expertos?
Creo que nuevamente el dedo que apunta la luna o el sofá de don Otto vienen al caso.
¿Es la tv el problema en la educación y el desarrollo de los niños?
¿Qué pasa con cómo vivimos?
¿Cómo acoge la sociedad los hogares monoparentales?
¿Es la vida de departamentos apropiada para el desarrollo?
¿Qué modelo de ciudad y urbanismo estamos siguiendo?
¿Qué ofrece la ciudad y la sociedad como apoyo al desarrollo del mundo familiar?
¿Es el horario laboral adecuado para criar y educar niños?
¿Es el trabajo de ambos padres beneficioso para el desarrollo infantil?
¿Hay alternativas de calidad para dejar a los niños en horario laboral?
¿Es el trabajo de los padres digno, racional y nutritivo para la vida familiar?
Podremos seguir por años discutiendo acerca de la tv, que siempre ha sido criticada como mala, pobre y poco aportadora al desarrollo por los mismos televidentes.
Paradojal, es tan simple apagarla. Nos quejamos y seguimos enchufados.
La tv no es más que un potente instrumento de adoctrinamiento humano. ¿Al servicio de qué intereses está actualmente?
¿Seguimos mirando el dedo?
La luna está lejos.
La tv no es "algo" allá, ajeno. Somos nosotros, la creamos, compramos su mensaje, nos endeudamos por ella. Es nuestra creación, es un reflejo de nosotros mismos.
Si nos preguntamos si la tv es apropiada para los niños....
¿y cómo andamos por casa?
¿Somos nosotros, padres, educadores, cuidadores, familiares, terapeutas, etc... apropiados para los niños y su desarrollo?
Uy, qué susto.
Es difícil pensar el asunto no siendo un experto. Sin embargo me pregunto. ¿Necesitan TV los niños? ¿Alguien la necesita realmente? Respuesta única es imposible, dejo abierto eso.
Caigo luego en la inquietud, al no poder responder lo anterior, y me pregunto, ¿para qué sirve la tv en los niños? reviso mi experiencia y veo que en una parte importante del tiempo los niños que ven tv alivian a sus cuidadores de prestarles atención directa. Se aprovecha el efecto de capturar la atención por largos períodos. Se entretienen, están ocupados en algo.
Creo que muy secundariamente, y sólo ante groseras situaciones, los adultos a cargo realmente se preocupan por el contenido que reciben los niños.
Dada la realidad cotidiana de la población general, ciudadanos atribulados por sobrellevar las demandas cotidianas, el pago de sus obligaciones económicas y el desempeño laboral, es evidente que la tv es una gran ayuda al ocuparse de los niños liberando en alguna medida al adulto.
Recuerdo haber visto varias veces la opinión de expertos que dicen que la tv en niños está bien si es acompañada por un adulto que ayuda a tener una actitud activa y crítica acerca de la experiencia televisiva.
Me he preguntado varias veces en qué dimensión de la experiencia humana vivirán tales expertos. Su propuesta involucra adultos con tiempo disponible para sentarse tranquilos con los niños a ver tv, cuando lo que vemos es que se usa la tv en los niños para disponer de tiempo.... Muy sabido es también que los mismos adultos no tienen una experiencia activa ni reflexiva en su propio tiempo de ver tv, la que muchas veces se usa literalmente para "desconectarse".
Si el mismo adulto no tiene claridad del uso que da a la tv, y vive contra el tiempo ¿podemos esperar que tome una actitud tan desarrollada como la proponen los expertos?
Creo que nuevamente el dedo que apunta la luna o el sofá de don Otto vienen al caso.
¿Es la tv el problema en la educación y el desarrollo de los niños?
¿Qué pasa con cómo vivimos?
¿Cómo acoge la sociedad los hogares monoparentales?
¿Es la vida de departamentos apropiada para el desarrollo?
¿Qué modelo de ciudad y urbanismo estamos siguiendo?
¿Qué ofrece la ciudad y la sociedad como apoyo al desarrollo del mundo familiar?
¿Es el horario laboral adecuado para criar y educar niños?
¿Es el trabajo de ambos padres beneficioso para el desarrollo infantil?
¿Hay alternativas de calidad para dejar a los niños en horario laboral?
¿Es el trabajo de los padres digno, racional y nutritivo para la vida familiar?
Podremos seguir por años discutiendo acerca de la tv, que siempre ha sido criticada como mala, pobre y poco aportadora al desarrollo por los mismos televidentes.
Paradojal, es tan simple apagarla. Nos quejamos y seguimos enchufados.
La tv no es más que un potente instrumento de adoctrinamiento humano. ¿Al servicio de qué intereses está actualmente?
¿Seguimos mirando el dedo?
La luna está lejos.
La tv no es "algo" allá, ajeno. Somos nosotros, la creamos, compramos su mensaje, nos endeudamos por ella. Es nuestra creación, es un reflejo de nosotros mismos.
Si nos preguntamos si la tv es apropiada para los niños....
¿y cómo andamos por casa?
¿Somos nosotros, padres, educadores, cuidadores, familiares, terapeutas, etc... apropiados para los niños y su desarrollo?
Uy, qué susto.
2/9/08
Peras
Escribía y miraba por la ventana,
De pronto me percaté:
llevo dos días
percatándome sin percatarme
del crecimiento visible,
móvil
de una semilla de pera
que tiré en un macetero
cuya planta original había muerto.
Juro que veo moverse la planta
entusiasta lanzada al encuentro del cielo
ramificando su integración
Saliendo de lo uno semilla,
al encuentro del todo - nada.
Los árboles son un puente
Las raíces del cielo en la tierra.
¡ Qué fantástico !
De pronto me percaté:
llevo dos días
percatándome sin percatarme
del crecimiento visible,
móvil
de una semilla de pera
que tiré en un macetero
cuya planta original había muerto.
Juro que veo moverse la planta
entusiasta lanzada al encuentro del cielo
ramificando su integración
Saliendo de lo uno semilla,
al encuentro del todo - nada.
Los árboles son un puente
Las raíces del cielo en la tierra.
¡ Qué fantástico !
28/8/08
Integración y salud. Todos somos uno.
La idea de integración acompaña a todos los modelos de psicoterapia que conozco. La palabra misma alude a componer en un todo las partes, re-unir.
Las dificultades psicológicas pueden fácilmente ser vistas bajo la idea de fragmentación, escisión, disociación, en simple, desconección. Algo se aparta de un todo conformando una parte. Es ya un lugar común de la cultura "psi" el decir que alguien está "desconectado" de sus emociones, de su cuerpo, etc...
No nos es ajeno tampoco el discurso más propio de la cultura "new age" que engloba diversas corrientes espirituales, esotéricas. Todas ellas apuntan sin duda al apartamiento del resto del universo en la que los terrícolas vivimos. Sintiéndonos apartados del funcionamiento de la maravillosa dinámica cósmica.
También está el conocido y manoseado discurso ecológico, que apunta a lo apartados que vivimos del ambiente natural, y humano, que nos rodea en diversas escalas. La integración, la reunión, el todos somos uno es el norte de esta mirada.
Finalmente todo confluye, las tendencias hacia el desarrollo de lo humano coinciden en la idea de la integración en todos los niveles.
A mi entender el desarrollo de la persona humana, la salud, está determinada precisamente por la integración, más allá del modelo psicoanalítico que es el que más conocí, quizás coincidiendo con el mundo transpersonal, con las ideas de Jung, la integración del individuo en sí, mente, cuerpo, su entorno, familia, trabajo, el suelo que pisa, los seres vivos no humanos que lo rodean y lo alimentan, pasando al cosmos, sus fuerzas. Yo no tengo una experiencia directa, pero cómo va a ser posible que las inmensas fuerzas que fluyen en el cosmos del cual somos una pequeñísima parte, no tenga una influencia sobre nuestras vidas.
Las múltiples formas de enfermedad de lo humano, pueden ser vistas como distintos niveles de desconexión con los múltiples niveles en que somos todos uno.
Recuerdo el impacto que me causó la lectura de un texto del monje budista vietnamita Thich Nhat Hanh, que dice que si eres poeta, al momento de leer su texto ves entonces la nube que flota sobre el libro... la nube que regó los árboles del cual salió la pulpa que dió lugar al papel...... .... ... ..
Las dificultades psicológicas pueden fácilmente ser vistas bajo la idea de fragmentación, escisión, disociación, en simple, desconección. Algo se aparta de un todo conformando una parte. Es ya un lugar común de la cultura "psi" el decir que alguien está "desconectado" de sus emociones, de su cuerpo, etc...
No nos es ajeno tampoco el discurso más propio de la cultura "new age" que engloba diversas corrientes espirituales, esotéricas. Todas ellas apuntan sin duda al apartamiento del resto del universo en la que los terrícolas vivimos. Sintiéndonos apartados del funcionamiento de la maravillosa dinámica cósmica.
También está el conocido y manoseado discurso ecológico, que apunta a lo apartados que vivimos del ambiente natural, y humano, que nos rodea en diversas escalas. La integración, la reunión, el todos somos uno es el norte de esta mirada.
Finalmente todo confluye, las tendencias hacia el desarrollo de lo humano coinciden en la idea de la integración en todos los niveles.
A mi entender el desarrollo de la persona humana, la salud, está determinada precisamente por la integración, más allá del modelo psicoanalítico que es el que más conocí, quizás coincidiendo con el mundo transpersonal, con las ideas de Jung, la integración del individuo en sí, mente, cuerpo, su entorno, familia, trabajo, el suelo que pisa, los seres vivos no humanos que lo rodean y lo alimentan, pasando al cosmos, sus fuerzas. Yo no tengo una experiencia directa, pero cómo va a ser posible que las inmensas fuerzas que fluyen en el cosmos del cual somos una pequeñísima parte, no tenga una influencia sobre nuestras vidas.
Las múltiples formas de enfermedad de lo humano, pueden ser vistas como distintos niveles de desconexión con los múltiples niveles en que somos todos uno.
Recuerdo el impacto que me causó la lectura de un texto del monje budista vietnamita Thich Nhat Hanh, que dice que si eres poeta, al momento de leer su texto ves entonces la nube que flota sobre el libro... la nube que regó los árboles del cual salió la pulpa que dió lugar al papel...... .... ... ..
No tengo tiempo, luego existo.
(Para Revista Cuaderno nº1)
El tiempo no existe, sin embargo de esa lana tejemos nuestras vidas. El tiempo, como el dinero y las matemáticas son especulaciones. Pliegues de nada, vacío infinitamente doblado sobre sí mismo constituye algo, ilusión. Pensamiento. El tiempo aparece cuando pensando nos salimos del presente, del estar ahí mismo donde somos a cada momento. El pensar en su origen es un modo de relacionarnos con lo que no está, anticipamos acontecimientos creando complejos escenarios mentales donde manipulamos ampliamente nuestra vivencia de lo que es real. Al salir así de eso, que es, eterno presente, entramos en el infinito espacio mental, dominio del ego y las ideas todopoderosas. Salimos de eso presente y entramos en el ego tiempo mente. Catapultados así hacia lo futuro, vivimos persiguiendo nuestras ilusiones. Ahí anidamos la vida, escapándole a la inmediatez existencial donde todo se juega ya mismo. Ahí, aquí, ahora. El tiempo aparece como la dimensión de la distancia a la que estamos de nuestros deseos. Deseo y tiempo, circulan por las mismas vías de la nada mental. Deseamos... lo imposible, en el tiempo.... que no existe.
Vivimos hoy el futuro como si lo conociéramos, lo que vemos adelante es el pasado como en un espejo retrovisor que nos habla del futuro desde lo ya vivido, sorteando el misterioso infinito, vacío y sin forma del porvenir. Memorias del futuro decía Wilfred Bion. Miramos ciegos al presente, al futuro que no existe, y vemos lo pasado que confundimos con lo futuro.
Lo que imaginamos para mañana cubre lo que estamos haciendo ahora. Pensar en pasar a pagar una cuenta al otro día, los obstáculos que podemos encontrar... ocupados en que no hemos tenido el tiempo de ir a cortarnos el pelo, comprar calcetines, cambiar el celular, o pasar a revisar el boleto de kino, nos saca del momento ansiado en el que estamos al fin en casa, momento que cuando llega, ya no estamos ahí para disfrutarlo. Estuvimos ahí en el pensamiento antes de su realización, estuvimos ahí en el tiempo... no estamos en el presente.
Vemos transcurrir la vida sin tener el tiempo suficiente para compartir con los nuestros, en eso nos ocupamos mientras estamos en el café con algún amigo, o cuando estamos en el día a día con quienes trabajamos, el quiosquero de la esquina, la chica que nos sirve el almuerzo o la señora que asea los baños de la oficina, esos nuestros que por desconocerlos se nos pasan por delante, farreándonos la vida misma, en el tiempo.
Añoramos tiempo para nuestra pareja, cuando estamos juntos, no deja de ser notable, berreamos por tener tiempo para "nosotros mismos" a la vez que ensoñamos escenitas con las otras personas con las que podríamos haber convivido o a la que podríamos tirarle las manos gustosamente sin compromisos. Esperamos un momento propicio para desatar nuestras pasiones en el ring de cuatro perillas, estando en medio de ellas ya no nos sorprendemos al vernos pensando en las tareas pendientes, en qué cocinar para mañana o en las pechugas de la vecina.
Trabajamos para para unas merecidas vacaciones, vivimos el presente enganchados a esa promesa. Ocio, naturaleza, actividades novedosas, quizás bellas ciudades y cómodos hoteles... un abanico de espacio personal y asombro en potencia. No pasarán dos o tres días (o minutos) de llegar para que ya con nuestra mente estemos enredados planificando cómo ocupar el tiempo que nos abruma al tenerlo libre, o de vuelta en nuestra cotidianeidad organizando el año que comenzará... si es que aún habitamos esta dimensión...
...Como si caernos muertos en este mismo instante no fuera una posibilidad... ¿No es un milagro despertar cada día? Morir es cierto, decía Roser Bru con una serie de grabados. Pero claro, creemos tener tiempo, porque el tiempo es nuestro, es mental. Es el espacio mental. Las ideas todo lo pueden. Somos dioses. El tiempo, sangre de dioses, es el éter que llena ese espacio mental.
La existencia ocurre, la vivencia existencial se nos juega en la mente. Pienso, luego existo. Jacques Lacan, el perro, dijo algo así como "Allí donde no pienso, existo", también planteó dentro de los objetivos de su terapéutica la desconsistencia del asegurado ego, el confiar y entregarse al inconsciente, a eso, que es. No son pocos los que, dentro de un plano más declaradamente espiritual se plantean la entrega al misterio, resignando la existencia a un espacio sin garantías.
Todas las garantías, seguros, guardias,, cercos eléctricos, barrios protegidos, ahorros, inversiones, planes de jubilación etc... las cosas en las que creemos y confiamos, son anticipaciones en el tiempo, que no existe. ¿Qué es vivir? Por un lado jugamos nuestros esfuerzos cotidianos para sostener la ilusión de una vida garantizada que la sociedad del consumo nos ofrece en cómodas cuotas sin fin, por el otro lado vivimos en la construcción de ilusiones en el tiempo, que cuando llegan para ser disfrutadas, ya no podemos asir porque estamos ocupados en la siguiente quimera. La mente es una enfermedad, decía Donald Winnicott. Algunos budistas aspiran a la budeidad de un gato, acto perfecto sin tiempomente, sintonía pura con lo que es. La sabiduría Nike "Just do it".
Termino con una historia que debe ser viejísima, me ha llegado de fuentes tan diversas como algún cuento sufi, o budista, y nuestro clásico Condorito. Se trata de un hombre, un campesino sentado pescando a la orilla de un río una plácida tarde de verano. Pasea por ahí un acaudalado hombre de negocios, disfrutando unos días de vacaciones. Se acerca al pescador y lo observa, vestido con pobreza, su caña de pescar es literalmente una caña, sin tecnologías ni sofisticaciones. Se acerca y se produce el siguiente diálogo:
- Buenas tardes buen hombre.
- Buenas tardes patrón. ¿anda paseando?
- Si, y usted...
- Aquí, pescando alguna cosita para la sartén..
- Dígame... ¿nunca ha pensado comprar una buena caña de pescar?
- ... no... ¿y pa'qué?
- eeh.. bueno, para que pueda aumentar y mejorar la pesca.
- ... mmeee..
- a ver, obvio pues, para tener unos pescados para vender en el pueblo.
- ¿y pa'qué?
- Bueno, para poder comprar un bote, y sacar más pescado.
- ¿y pa'qué?
- Para aumentar las ventas y poner una pescadería.
- ¿y pa'qué?
- ¡ Para juntar antecedentes como PYME y pedir un crédito !
- ¿y pa'qué?
- ¡ Para construir un frigorífico y comprar camiones y tener una cadena de distribución a lo largo del país !
- ¡¡ ¿y pa'qué? !!
- ¡¡¡ Para generar recursos, entrar en bolsa y comenzar un negocio de exportaciones !!!
- ¡¡¡ ¿y pa'qué patrón? !!!
- ¡¡¡ Obvio pues huaso bruto, para ganar PLATA, mucha, muchísima PLATA !!!!
- ¡¡¡¡¡ ¿Y PA' QUÉ PATRONCITO? !!!!!
- ¡¡¡¡¡ PARA TENER TIEMPO PARA VENIR DE VACACIONES A PESCAR AL RIO !!!!!!!
El tiempo no existe, sin embargo de esa lana tejemos nuestras vidas. El tiempo, como el dinero y las matemáticas son especulaciones. Pliegues de nada, vacío infinitamente doblado sobre sí mismo constituye algo, ilusión. Pensamiento. El tiempo aparece cuando pensando nos salimos del presente, del estar ahí mismo donde somos a cada momento. El pensar en su origen es un modo de relacionarnos con lo que no está, anticipamos acontecimientos creando complejos escenarios mentales donde manipulamos ampliamente nuestra vivencia de lo que es real. Al salir así de eso, que es, eterno presente, entramos en el infinito espacio mental, dominio del ego y las ideas todopoderosas. Salimos de eso presente y entramos en el ego tiempo mente. Catapultados así hacia lo futuro, vivimos persiguiendo nuestras ilusiones. Ahí anidamos la vida, escapándole a la inmediatez existencial donde todo se juega ya mismo. Ahí, aquí, ahora. El tiempo aparece como la dimensión de la distancia a la que estamos de nuestros deseos. Deseo y tiempo, circulan por las mismas vías de la nada mental. Deseamos... lo imposible, en el tiempo.... que no existe.
Vivimos hoy el futuro como si lo conociéramos, lo que vemos adelante es el pasado como en un espejo retrovisor que nos habla del futuro desde lo ya vivido, sorteando el misterioso infinito, vacío y sin forma del porvenir. Memorias del futuro decía Wilfred Bion. Miramos ciegos al presente, al futuro que no existe, y vemos lo pasado que confundimos con lo futuro.
Lo que imaginamos para mañana cubre lo que estamos haciendo ahora. Pensar en pasar a pagar una cuenta al otro día, los obstáculos que podemos encontrar... ocupados en que no hemos tenido el tiempo de ir a cortarnos el pelo, comprar calcetines, cambiar el celular, o pasar a revisar el boleto de kino, nos saca del momento ansiado en el que estamos al fin en casa, momento que cuando llega, ya no estamos ahí para disfrutarlo. Estuvimos ahí en el pensamiento antes de su realización, estuvimos ahí en el tiempo... no estamos en el presente.
Vemos transcurrir la vida sin tener el tiempo suficiente para compartir con los nuestros, en eso nos ocupamos mientras estamos en el café con algún amigo, o cuando estamos en el día a día con quienes trabajamos, el quiosquero de la esquina, la chica que nos sirve el almuerzo o la señora que asea los baños de la oficina, esos nuestros que por desconocerlos se nos pasan por delante, farreándonos la vida misma, en el tiempo.
Añoramos tiempo para nuestra pareja, cuando estamos juntos, no deja de ser notable, berreamos por tener tiempo para "nosotros mismos" a la vez que ensoñamos escenitas con las otras personas con las que podríamos haber convivido o a la que podríamos tirarle las manos gustosamente sin compromisos. Esperamos un momento propicio para desatar nuestras pasiones en el ring de cuatro perillas, estando en medio de ellas ya no nos sorprendemos al vernos pensando en las tareas pendientes, en qué cocinar para mañana o en las pechugas de la vecina.
Trabajamos para para unas merecidas vacaciones, vivimos el presente enganchados a esa promesa. Ocio, naturaleza, actividades novedosas, quizás bellas ciudades y cómodos hoteles... un abanico de espacio personal y asombro en potencia. No pasarán dos o tres días (o minutos) de llegar para que ya con nuestra mente estemos enredados planificando cómo ocupar el tiempo que nos abruma al tenerlo libre, o de vuelta en nuestra cotidianeidad organizando el año que comenzará... si es que aún habitamos esta dimensión...
...Como si caernos muertos en este mismo instante no fuera una posibilidad... ¿No es un milagro despertar cada día? Morir es cierto, decía Roser Bru con una serie de grabados. Pero claro, creemos tener tiempo, porque el tiempo es nuestro, es mental. Es el espacio mental. Las ideas todo lo pueden. Somos dioses. El tiempo, sangre de dioses, es el éter que llena ese espacio mental.
La existencia ocurre, la vivencia existencial se nos juega en la mente. Pienso, luego existo. Jacques Lacan, el perro, dijo algo así como "Allí donde no pienso, existo", también planteó dentro de los objetivos de su terapéutica la desconsistencia del asegurado ego, el confiar y entregarse al inconsciente, a eso, que es. No son pocos los que, dentro de un plano más declaradamente espiritual se plantean la entrega al misterio, resignando la existencia a un espacio sin garantías.
Todas las garantías, seguros, guardias,, cercos eléctricos, barrios protegidos, ahorros, inversiones, planes de jubilación etc... las cosas en las que creemos y confiamos, son anticipaciones en el tiempo, que no existe. ¿Qué es vivir? Por un lado jugamos nuestros esfuerzos cotidianos para sostener la ilusión de una vida garantizada que la sociedad del consumo nos ofrece en cómodas cuotas sin fin, por el otro lado vivimos en la construcción de ilusiones en el tiempo, que cuando llegan para ser disfrutadas, ya no podemos asir porque estamos ocupados en la siguiente quimera. La mente es una enfermedad, decía Donald Winnicott. Algunos budistas aspiran a la budeidad de un gato, acto perfecto sin tiempomente, sintonía pura con lo que es. La sabiduría Nike "Just do it".
Termino con una historia que debe ser viejísima, me ha llegado de fuentes tan diversas como algún cuento sufi, o budista, y nuestro clásico Condorito. Se trata de un hombre, un campesino sentado pescando a la orilla de un río una plácida tarde de verano. Pasea por ahí un acaudalado hombre de negocios, disfrutando unos días de vacaciones. Se acerca al pescador y lo observa, vestido con pobreza, su caña de pescar es literalmente una caña, sin tecnologías ni sofisticaciones. Se acerca y se produce el siguiente diálogo:
- Buenas tardes buen hombre.
- Buenas tardes patrón. ¿anda paseando?
- Si, y usted...
- Aquí, pescando alguna cosita para la sartén..
- Dígame... ¿nunca ha pensado comprar una buena caña de pescar?
- ... no... ¿y pa'qué?
- eeh.. bueno, para que pueda aumentar y mejorar la pesca.
- ... mmeee..
- a ver, obvio pues, para tener unos pescados para vender en el pueblo.
- ¿y pa'qué?
- Bueno, para poder comprar un bote, y sacar más pescado.
- ¿y pa'qué?
- Para aumentar las ventas y poner una pescadería.
- ¿y pa'qué?
- ¡ Para juntar antecedentes como PYME y pedir un crédito !
- ¿y pa'qué?
- ¡ Para construir un frigorífico y comprar camiones y tener una cadena de distribución a lo largo del país !
- ¡¡ ¿y pa'qué? !!
- ¡¡¡ Para generar recursos, entrar en bolsa y comenzar un negocio de exportaciones !!!
- ¡¡¡ ¿y pa'qué patrón? !!!
- ¡¡¡ Obvio pues huaso bruto, para ganar PLATA, mucha, muchísima PLATA !!!!
- ¡¡¡¡¡ ¿Y PA' QUÉ PATRONCITO? !!!!!
- ¡¡¡¡¡ PARA TENER TIEMPO PARA VENIR DE VACACIONES A PESCAR AL RIO !!!!!!!
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