5/3/09

¿ New Age ? (Same Shit)

En momentos en los que el mundo moderno cae a pedazos, sin disimulo. La tierra se nos pudre con nuestros modernos y científicos modos de cultivo, sus pesticidas, la crianza de animales masiva e industrializada. Todo plagado de las consecuencias de la ciencia cartesiana, parcial y ciega a los contextos. Las finanzas en el sistema capitalista, que se revelan hoy como la fantasía más grande de la historia, paradojalmente desarrollada por hombres inteligentes, educados y supuestamente pensantes. Las relaciones humanas, a escala personal y societal trenzadas por la violencia arrasadora. Hasta la medicina atravesada por la especulación y la fuerza de los grandes capitales inversionistas, nos tiene dudosos acerca de lo que se nos da como medicina.

En estos momentos, cantan ángeles y seres misteriosos, de todos los sabores y colores, maestros espirituales, mensajeros de lo oculto, del más allá y del más acá.

Convencidos representantes de todo tipo de entidades que no podemos ver ni escuchar se nos hacen presentes a través de diversos mensajeros.

¿Seguiremos apoyándonos en nuevas quimeras?

¿Era la ciencia algo diferente, con los científicos como grandes mensajeros de la verdad absoluta que hoy fracasa estrepitosamente en todos los ámbitos?

Es ahora "el espíritu", y sus mensajeros el norte que orientará nuestra bovina actitud de esperar pasivamente que alguien nos diga cómo es, qué es nuestra vida, nuestro diario desafío.

Será que los porfiados hechos necesitarán aún más fuerza del caos para ser tomados en cuenta...

Ciencia y Verdad. Felices Sueños.

Leyendo a un viejo maravilloso, Masanobu Fukuoka, me encuentro con su afirmación acerca de que el saber de los científicos sobre la vida, es como el de las ranas de un charco.

Del charco saben, mientras están vivas, son expertas en su charco, pero como se ve muchas veces, se salen del charco y entran a una carretera, y ya son totalmente estúpidas, mueren aplastadas.

La ciencia es un dominio de conocimiento, preciso, limitado, definido por sus reglas. Tal cual un juego como el fútbol o el ajedrez.

El problema no es la ciencia, un buen científico sabe perfectamente el límite de sus conocimientos y su aplicabilidad, Tal como una buena rana no saldrá de su charco, al menos sin tener claro que sale de sus límites de conocimiento.

En el campo psicoterapéutico, me muevo actualmente muy fuera de lo científico en lo que como psicólogo fui formado con claro énfasis.

Es más, la ciencia no sólo me es ajena sino contraria como marco de conocimiento y práctica.

La ciencia, tal como el modelo médico occidental lo representa, busca ubicar la generalidad, la normalidad. Para la ciencia no hay individuos, el médico y el terapeuta científico buscan el diagnóstico, esto es, el casillero donde encajar a un individuo, despojándolo de toda su singularidad para ubicarlo en un grupo amplio.

La psicoterapia es el arte del despliegue de la singularidad, mi trabajo consiste precisamente en desmontar toda identificación con lo "normal" con el "deber", para permitir el brote y desarrollo de lo genuino de cada ser.

¿Existencialismo?, puede ser.

La existencia se me aparece de una potencia infinita, actualmente estoy lejos de creer que algún conocimiento o técnica humana pueda doblegar lo que ES. Lo que es, verdad suprema de los hechos, se impone siempre finalmente, por la fuerza propia de lo real.

Nada más elocuente que lo que vemos que está pasando con el planeta y la "civilización", producto de nuestro "conocimiento y técnica" en gran parte científico. El modelo económico, desarrollado por expertos altamente educados. Todo se revienta como una burbuja, y aparece la naturaleza, lo real, inmutable.

Por mucho que nos duela, no deja de ser cierto que la desaparición completa del planeta tierra, en el peor de los casos, nada significa en el contexto del Universo y sus magnitudes.

Felices sueños.

1/3/09

Psicoterapia y Cambio

En el ámbito "psi" mucho se insiste sobre el "cambio". Creo que hay algo falaz en ello.

Hay una insistencia en cambiar, para parecerse a otro.

De eso, es precisamente de lo que la gente llega enferma. Del intento infinito de ser otro.

La psicoterapia efectiva, levanta falsedades, revela lo que estaba oculto, reprimido, maltrecho.

No instala nada.

La instalación de características diversas en las personas, o la anulación de otras, por medio de técnicas diversas, siempre obedece a un modelo de salud que dice que lo sano es algo bien definido, e intenta llevar a los individuos por ese carril.

La anulación de la subjetividad.

Dentro del movimiento psicoanalítico se trata de lo contrario, de desahogar la subjetividad.

Más que ayudar a alguien a ser otro, se trata más bien de que sea cada vez más él mismo.

El trabajo de un psicoanalista o un buen terapeuta, a mi ver, es trabajar indagando para revelar, develar, destapar, acompañando al consultante a acercarse a sí mismo, a lo que es, y no a lo que debiera ser según algún modelo ideal.

Habrá contradicciones, por cierto, muchas. No se trata de resolverlas, se trata de convivir con ella, en una actitud que más se parece a la contemplación oriental, apertura, escucha, que a algunas técnicas psicoterapéuticas que buscan resolver.

14/1/09

Sendero

Hice lo que otros dijeron... y quedé ciego.
Vine cuando me llamaron... y me perdí.

Entonces les dejé a todos... también a mí.
Para encontrarles a todos... también a mí.

Rumi.

13/1/09

Felipe Berríos, el TranSantiago y las castas en Chile.

Leo en El Mercurio, algunas dolidas reacciones por el texto del sacerdote Felipe Berríos en relación a la distancia que están algunas universidades privadas, y por tanto el ámbito formativo de algunos futuros profesionales, de la realidad mayoritaria del país.

Celebro la claridad y la inteligencia de Felipe. Noble y principal función de un guía espiritual es también sacudir a su rebaño en relación a sus cegueras e inconsistencias. Les guste o no. Sus feligreses debieran saber escuchar con humildad y callar, antes que nada. Poco se oye cuando uno habla.

Es uno de los mayores peligros para el desarrollo de la sociedad, y hoy por hoy un mal muy avanzado en el mundo, la fragmentación de los pueblos en diversas identidades separadas, que no se mezclan y por ello se desconocen.

El desconocimiento del otro y sus singularidades, sus modos de vivencia y convivencia, lleva con facilidad a la desconfianza, y de ahí a la hostilidad y la defensa paranoide, hay un pequeño paso.

Para quién hoy es dudoso de que hayamos ya constituido al menos dos países. Hay comunas del barrio alto, donde no sólo sus Universidades sino en general sus instalaciones, facilidades y servicios nos trasladan a los países desarrollados del norte. Hay gente para la cual el centro queda en el Cantagallo, avenida Las Condes por el 12000.

Leí el mismo día en El Mercurio, declaraciones del ministro Cortázar acerca de que el Transantiago estaría ya a niveles internacionales.

Claro, si pensamos en La Paz, Bolivia o Caracas, Venezuela, seguro que estamos mejor. Cortázar mira estudios técnicos que hablan de frecuencia y estabilidad del sistema. Cortázar no se sube a una micro para ir a trabajar cada día.

Por lo tanto nada se dice de la incomodidad, el deplorable estado de las máquinas, que con la vuelta de las micros amarillas trajo la mala amortiguación, los asientos desvencijados, la estabilidad más propia de un camión de carga que de un bus de pasajeros. La mugre, pegoteada con un trapo empapado vaya uno a saber en qué sustancia, en todos los rincones de las micros. Nada se dice del apiñamiento en los paraderos, del trato de los choferes, de su obvio estado mental.

Pero, es lo mismo a lo que apunta Berríos. ¿Hace cuánto que Cortázar no se sube a una micro? (por necesidades reales y no políticas claro) ¿Hace cuánto que la clase política no educa a sus niños en colegios accesibles a todo el mundo? ¿Hace cuánto que los mismos dirigentes no se atienden en hospitales o consultorios públicos? Décadas.

Hay dos países. Los gobernantes viven en el primer mundo sin duda. Manejan al tercer mundo de la otra mitad del país, viendo informes técnicos, la realidad en pantallas de computador. Lejos de tener una experiencia directa de los servicios que administran.

Los gobiernos administran un país teórico, asistidos por los medios de comunicación que dan a creer que el mundo es su versión. El país real es otro. Y no apunto aquí a si es miserable o no, porque también hay un pueblo vivo, gozador, con sus tradiciones y rebusques a la buena vida que no se compra.

Apunto al problema de que nos estamos volviendo desconocidos, nos tememos y desconfiamos, y así cuando nos cruzamos, la hostilidad es muchas veces nuestra herramienta de relación. Eso tiene consecuencias.

Hay por ahí algún místico Oriental, al cual le preguntaron por la delincuencia en los países desarrollados, y el contestó ¿delincuencia o equilibrio?

Si forzamos la separación de dos mundos, un desequilibrio franco, sólo propiciamos ajustes de equilibrio en la misma medida.

Nuestro problema de clases, evoluciona, transformándose en un asunto de castas.

Bien por Felipe, ¿qué hará en la iglesia este muchacho?

7/1/09

Asaltos, ¿ violencia creciente ?

Ayer le quitaron el auto a golpes a una señora cerca de donde almorzaba. Una Murano nuevita, la señora llena de signos de poder y dinero. Los asaltantes bien organizados, rápidos. Probablemente la venían siguiendo.

Con mucha incomodidad, vino a mi mente un fragmento de un diálogo de alguien con Osho, que leí.

Alguien le pregunta por la delincuencia, y él dice:

¿Delincuencia? ... .... ¿o equilibrio?

Y luego hace una reflexión sobre la violencia del que tiene y es despojado violentamente, y la que vive el que no tiene mientras otros acumulan basura....

Es duro, yo también estoy del lado de los ricos al menos para los pobres, para los que limpian ventanas o hacen piruetas por unas monedas... es así, por ahora.

Qué violenta escena un asalto, qué violación del alma para la víctima. ¿Cuán violados han sido los asaltantes? La violencia tiene mil caras.

Es fácil situarnos de víctimas.

Nos llenamos de alarmas, medidas de seguridad.

Guardias privados, pobres, mal pagados, violentados, igual que nuestras policías que por unas chauchas y un par de patadas en el traste, cuidan lo que otros tienen.

Todos estamos en el mismo circo.

31/12/08

Morir es cierto

De hecho la muerte es roca sólida, realidad en estado puro.
La frase me impactó hace años, Morir es cierto, decía Roser Bru en una serie de bellos grabados.

¿Cuánta gente se va a dormir cada día pensando en las cosas del día siguiente, y no despierta más, muere en el sueño?

Vivimos como si cada nuevo día fuera una cosa ordinaria, dada por hecho.

¿En qué nos basamos para creer que la existencia es eterna, tal como se nos presenta hoy?

No es que mi veta melancólica esté por predicar una cierta adicción a la vecindad de la muerte, como un modo amargo de vivir.

Lo que pasa es que es tan evidente y tan simple, pero tan negado y apartado de nuestras consciencias.

Vivimos sufriendo porque las cosas no son como deberían ser, según nuestras creencias.

Es tan sólido el hecho de que las cosas son lo que son. No lo que queremos que sean.

El sufrimiento se constituye en esa lucha, contra lo que es como es, y fundamentalmente grave es cuando se trata de nosotros mismos.

El terapeuta que soy vive de eso, de la lucha que establecemos, a veces a muerte, contra el que somos esencialmente. Digo lucha a muerte porque muchos cánceres y otras enfermedades se presentan ante el terapeuta como un lento suicidio, un castigo.

Es largo de explicar, pero a este punto me llevó el psicoanálisis, y en este punto me encontré el budismo. Es también mi punto de partida en la psicoterapia seria, el encuentro con Humberto Maturana, Todo lo dicho es dicho por alguien, y la "verdad" en la que creemos no es más que un conjunto insustancial de criterios de validación de lo que consideramos cierto.

Esencialmente, no hay fundamentos en lo que pensamos. La naturaleza es natural y eso nada tiene que ver con nuestras opiniones.

21/12/08

Maestros ascendidos, Obama y el perro de la casa

Hace algunos días me llegó una seria invitación a formar parte de una especie de cadena de consciencia y oración, por la situación de la humanidad y el desastre ecológico.

En parte de su presentación el invitante hablaba de maestros ascendidos, encarnados y otros, todos trabajando en una especie de hermandad secreta con sede en un desierto, en los que estarían todos ellos, pero invisibles para nosotros simples y pecadores mortales.

Esta hermandad de maestros invitaba a una serie de meditaciones y actividades coordinadas para los terrícolas. Todo esto, bien, cabe dentro de un modo de comprender lo humano no tan extraño en los tiempos del movimiento new age. Yo lo simplifico pensándolo como el aglomerado de un conjunto diverso de experiencias esotéricas y suprasensibles, que al momento del encuentro con lo incognoscible, predican un saber que aplaca toda duda.

Lo más curioso del fenómeno, es que los maestros se disculpaban por la demora en promocionar las actividades salvadoras del planeta y la raza, por haber estado celebrando la elección de Obama como presidente de USA.....

Jaja, me dio risa la ingenuidad de los maestros celestiales. O seré completamente básico y estúpido. Es posible. Pero qué manga de pelotudos deben ser esos maestros. Celebrando la llegada al poder de un gringo más, sólo de otro color. Nada más. Pero que con toda claridad mareado por el poder, se ha narcotizado con el american dream, y está lejos de despertar. Según me he enterado por la prensa, dentro de sus primeras preocupaciones estuvo elegir el perro que llevaría a la casablanca.... y... el anilo de treinta mil dólares para su mujer por acompañarlo en campaña.

Un gringo más.

American dream, pasa a ser ya un estado de coma del que parece que no se despierta más. Madoff estaba clarito en esto. Se aprovechó de los durmientes. Seguro que alguno se levantó a tomar agua o a hacer pipí y se despertó por un ratito, cayó Madoff. Como si la gran ilusión especulativa fuera una acción aislada de un criminal que fue uno de los gurúes del sistema...

Señores, tenemos para rato.

31/10/08

Consciencia, ¿Ideología o flujo existencial?

Me ha tenido ocupado la pregunta por la palabra "consciencia", se usa de modos diversos, y creo que en el campo psi, es una palabra crucial con usos diversos.

Mirando hacia atrás puedo darme cuenta de que usaba la palabra, para una idea relacionada con desarrollar una ideología, una posición personal ante el mundo a partir de experiencias que me impactaban en mis modos de percibir y relacionarme con el mundo. Me sentía más consciente al tener más opiniones precisas acerca de los temas de la vida.

Por ejemplo, en algún minuto me espanté al "tomar consciencia" del modo fríamente industrializado en que se producen los alimentos a los que comúnmente accedemos.

Detalles aparte, me pareció que algo que era tratado de maneras fríamente comerciales, productivas, centradas en la eficiencia, descuidaba otros aspectos del proceso de generar alimentos y que, eso inevitablemente tendría consecuencias en las vidas de los que se alimentan de esas fuentes. Exceso de tóxicos en beneficio de la productividad, etc... muy en la línea de las innumerables posturas "sanas" de la actualidad. Esa "consciencia" me llevó a ser selectivo y cuidadoso en las cosas que ingiero y doy a los míos.

Así muchas otras cosas, como el medio de transporte, ropa, uso de tecnología.... a partir de ciertas experiencias, fijaba una idea y construía con eso una ideología, una creencia de que había un modo de vivir más saludable y que eso estaba, por supuesto, en mis ideas en desarrollo.

Estaba, de lo más chocho conmigo mismo, sin duda.

Sin embargo, con el tiempo me fui sintiendo algo esquemático, un poco torpe, funcionando desde ideas que parecían muy desarrolladas, pero que sin embargo me mantenían centrado en ideas, y con ello completamente cerrado a lo nuevo de la vida que transcurre cotidianamente.

Esto ocurría al estar teniendo otros golpes experienciales en los que me sentía de lo más ajustado y cómodo en actitudes que sin embargo iban contra o estaban fuera de mis creencias acerca de la vida, experiencias que mis ideas previas (prejuicios) no podían abarcar, pero que la circunstancia de un momento mostraba como "el" camino preciso, para esa ocasión.

Algo mareado, de pronto me veo situado en un estado que hoy denominaría "más consciente". Mareado porque si bien se siente "más consciente" es de lo más ignorante, no tengo nada muy claro, cambio de opiniones constantemente, pero sin embargo parezco ser bastante más agradable para los demás... algo confuso para mis obsesivos esquemas occidentales.

Es extraño, porque en realidad me parece que no puedo definir de antemano las cosas, que traen su definición consigo, al momento de presentarse, es como si "yo" y "mis" opiniones no tuvieran ninguna importancia. Los hechos de la vida se desenvuelven conmigo en ello, con las respuestas desde el hecho mismo, no desde el pensamiento.

Hoy entonces, voy pensando en "consciencia" de un modo que no tiene que ver con conceptos previos acerca de lo que es el mundo, ser consciente, o lo bueno, sino más bien con una idea más cerca de la palabra "conección", "integración" al mundo.

Llamo consciencia a eso que ocurre cuando nos conectamos con lo que es, cualquier cosa sea eso, con nuestra circunstancia, en pleno movimiento momento a momento, y que nos lleva a actuar de un modo ajustado, preciso, a lo que es, no por pensamiento, propósitos, valores o cualquier idea, sino por, ajuste, integracíon, o, consciencia.

Es en ese sentido que comprendo la salud mental, un "ir hacia" dicha integración, incorporarse al mundo dispuesto a sorprenderse, a encontrarse con uno mismo en la vida diaria cada día, no como un progresivo conocimiento intelectual de uno mismo que acaba en una idea acerca de lo que uno es, sino como un proceso sin fin, constante dinámica de encuentro con uno mismo y el mundo, que en ese punto no son dos cosas, no son una.

De hecho precisamente, el estar demasiado identificado con lo que uno cree que uno es, basado en la historia y en la mirada de otros sobre nosotros, es lo que muchas veces nos hace rígidos para enfrentar la vida tal como es, sufrimos enormidades en el intento de torcer lo que es, intentando encajar nuestro concepto de lo que somos en lo que vamos viviendo.

Llevando esta reflexión al campo de la psicoterapia. Mi enfoque "sinclubista marxista" no es ningún chiste. Es una aplicación directa y clara de este desenvolvimiento.

Desde dos ángulos, desde el consultante, creo que queda implícitamente muy claro en todo lo anterior, busco favorecer la apertura de la rigidez de las creencias acerca de lo que el consultante es, en un primer tiempo rompiendo la vieja ideología de la "identidad", para en un segundo tiempo acompañarlo a ir al encuentro_conocimiento_efímero de sí en cada instante, abriéndolo a un estado existencial en el que uno sabe quién es, después de serlo, cada vez, para luego olvidarlo.

Desde el ángulo del psicoterapeuta, tiene mayor importancia la definición "sinclubista marxista". El enfrentarse al encuentro clínico, abierto, sin amarras a escuelas, instituciones, supervisores, modelos teóricos, conceptos de salud y enfermedad, no permite que uno se ubique dentro de un club o sociedad profesional que tienden a exigir adherencia a un modelo que por completo que sea, está en otro momento apartado del encuentro clínico que es lo que da sentido y existencia al psicoterapeuta como tal.

La cita a Groucho Marx, no es más que un refuerzo de lo mismo al tomar su frase "¿a quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?" Es lo que a mi modo ejemplifica muy bien la actitud más prescindente de juicio posible, una fenomenología del encuentro psi, muy cerca de "La Política de La Experiencia" de Ronald Laing.

La cita que también hago frecuentemente a Carlos Caszely con su "No tengo porqué estar de acuerdo con lo que pienso", será evidente que no es más que otro brote del mismo arbusto.

21/10/08

¿Sociedad del Conocimiento? (La vida, mata).

De pasada escuché en la radio a un fulano que hablaba del advenimiento de la "sociedad del conocimiento" en que se estaría constituyendo la actualidad humana, apoyado en la cantidad de información progresivamente creciente que la ciencia entrega. Lo que no dijo con claridad es que el entusiasmo de muchos con esta sociedad del conocimiento es un concepto capitalista netamente. La propiedad intelectual.

El delirio por descifrar el genoma humano como el de todo ente biológico sobre la faz de la tierra, en realidad tiene algo que ver con una pulsión hacia conocer, pero mucho más tiene que ver con el hecho de que ese conocimiento hoy en día permite hacer modificaciones genéticas PATENTABLES COMERCIALMENTE, y he ahí el chiste. LUCRO.

La Ingeniería Genética, al servicio de la sociedad del capital, genera cosas como por ejemplo, semillas de trigo que germinando para una cosecha, no producen nueva semilla. Esto hace que los agricultores deban comprar semillas cada año a los productores de esta semilla modificada genéticamente. La ventaja estaría en la resistencia a males varios y la productividad.

Es claro que en un sistema de producción agropecuaria tal, hay uno que siempre gana, el dueño de la propiedad intelectual de la semilla. Las empresas de ingeniería genética siempre ganan, cosecha a cosecha, el valor de las semillas que venden.

El agricultor, y el consumidor sin embargo, comparten el riesgo y corren con la posibilidad de perder. En un mal año, una mala cosecha o una cosecha malograda, es pérdida total para el agricultor. Para el consumidor es una pérdida relativa en la medida en que el precio del trigo cosechado, al haber poca oferta, aumenta.

Qué contraste notable. Justo hace poco tiempo había sido invitado a participar de una iniciativa agrícola inspirada en la técnica y la ética de la agricultura biodinámica y la antroposofía.

En tal sistema, los potenciales consumidores aportan un monto de recursos para que los encargados del campo produzcan. El resultado de dicha cosecha se reparte entre todos los inversionistas. Todos corren el riesgo, todos pierden o ganan en la misma medida compartiendo la condición incierta de la existencia humana.

Qué obvio se hace que el sistema capitalista se organiza de un modo tal que desigualiza la exposición ante el riesgo de vivir, inicialmente igual para todos. El Capital y sus flujos redistribuye el riesgo intentando amparar contra las variables condiciones de la existencia a unos pocos.

Ficción pura, la vida, te mata igual, con o sin plata o poder.

16/10/08

Yo, soy otro.

En alguna entrevista a Francisco Varela de las que están en youtube, por ahí deja caer la frase "Yo, soy otro" o yo, es otro.

Tremenda frasecita que evidentemente hace justicia a la trayectoria budista de Varela. Sin embargo, me quedé dándole vueltas, pues también desde el psicoanálisis aquello tiene mucho sentido.

El Yo, yo, ese que he creído ser, aquello con lo que me identifico, nace en el espejamiento de los Otros. inicialmente la madre, y en la medida en que progresa el desarrollo, se va ampliando los otros en los cuales nos espejamos para saber quienes somos.

Entretejido en esto hay mucho de Lacan. Uno se ve en el rostro de la madre para D. Winnicott. Sin embargo, cuando la madre mira al bebé, lo mira cargada de todas las fantasías, deseos, proyectos, conscientes o no, que están depositados en ese hijo, en el nombre que lleva, y en su imágen, aún antes de nacer.

El Yo, se configura así, articulado al deseo de ese Otro. Es fiel a lo que el Otro le refleja. Lo que creo ser se apega fielmente a aquello que en el Otro veo que soy.

El espejo entonces, no es cualquier espejo, es un espejo particular, de hecho único en su estructura. Casi no es un espejo, porque no espeja del todo, sólo cumple con ser un espejo en la medida en que activa nuestra imagen para nosotros cuando le hacemos frente.

Así es como, yo, soy otro.

Ese yo, otro, que soy, no es el que miraba interrogando al rostro de la madre en un implícito ¿quién soy? del que se nutre. Es lo que la madre reflejó.

Si algo soy, está más cerca del flujo de consciencia que se miró en el rostro materno para constituir esa ilusión, "yo".

El desarrollo humano, la primera mitad de la vida, consiste en la consolidación en un "Yo soy". Ilusión pura, identificación con aspectos reflejados por otros acerca de quienes somos.

Es una fuente fundamental de conflicto con uno mismo. Precisamente, si soy, yo, a la medida de otro, en algún espacio de la experiencia personal, el flujo del sí mismo, de ser, no encaja del todo en el molde puesto por otro. Lucha interna de toda la vida.

Si el proceso se da sin problemas, bien instalada la imagen, de pronto, se suelta, se resquebraja, no encajamos, no somos "ése" que creíamos ser. Tras el yo, se anuncia el Sí mismo. El Ser. Si madura en forma óptima, caen las máscaras del Yo, y surge un flujo más libre, espontáneo, hasta sorprendente e intolerable para "yo" que no se reconoce. Luego de una lucha, más o menos larga, el yo claudica, entrega su antigua hegemonía, para convivir aceptando un flujo existencial que no maneja ni anticipa.

Podría aquí señalarse dos tipos de psicoterapias. Las que ayudan en la primera etapa, la consolidación del Yo, y las que toman el segundo movimiento, la caída del imperio del Yo.

A mis hermanos Psi

Queridos hermanos, Marx. Agradezco la conformación de esta cofradía de selectos analistas, y un antianalista sinclubista retirado, en este ...