Matías Fernández Depetris
Psicoterapeuta sin club discípulo de Groucho Marx
(Fundador y miembro único de Psicoterapia Sinclubista Marxista)
15/11/12
Cueca Urbana. Amague.
Por una calle casi rural, circula una ricura caminando hacia el norte, en la vereda del frente, camina en dirección contraria un alegre muchachón, que al verla se detiene y le dice con fuerza y encanto "Hola preciosa, ¿cómo le va?" .. ella sonríe "Muy bien, gracias"... el hombre replica "caminando solita ¿la acompaño?" ... ella en tono algo pícaro "pero si usted va para el otro lado caballero"... "por usted no es problema señorita" contesta alegre el picaflor.. la muchacha remata apuntando a una dama que viene caminando rápidamente tras el galán en su misma dirección "mire, qué bien, vaya con ella"... risas surtidas....
31/10/12
Bert Hellinger a Adolf Hitler. Controvertido, pero hay que tener cojones.
Se le atribuyen las siguientes palabras a Bert Hellinger en la página 247 de su libro "Gottesgedanken" (2004).
No me consta, sin embargo, las tomo y las publico en una reflexión por el impacto múltiple que me causaron, cualquiera sea su autor.
Me parecen afirmaciones de un coraje notable, en el asumir de una buena vez el amor como un movimiento que no tiene preferencias por nadie, un movimiento de los congéneres hacia sí mismos y los demás, de aceptación de lo humanos que somos, de lo imposible de la superioridad. La compasión budista, no la compasión idiota al decir de Trungpa.
En días en los que nuestro mundo occidental ve como sacerdotes y educadores que pretendían estar sobre las pulsiones más básicas del ser humano, en forma casi masiva han ido apareciendo como feroces transgresores, cultores de lo que estaba velado en sí mismos.
Somos todos humanos. Es en este sentido que Bert Hellinger, muy controversial y vehemente, me produce interés en su forma de entender que el amor tiene que ver con lo que ES, SOMOS y no con lo que nos gustaría que fuera.
Cualquier evolución, pienso, puede surgir desde la base cierta de nuestra cruda realidad y no desde gaseosas fantasías idealistas. Por eso me inscribo en el campo del psicoanálisis.
La superioridad desde la que se sitúan las víctimas de un atropello muchas veces los lleva a atrocidades aún peores en nombre de su sufrimiento, cíclico y triste hecho de la humanidad que circula de guerra en guerra, explotación social y el síndrome de la pasión de la servidumbre voluntaria que tiene a los pueblos masa atados a un destino sujeto sólo desde sí mismos. La rebelión no es posible cuando el opresor al que temes está en tí.
Hitler, muchas personas te consideran un monstruo.
Como si ellos tuvieran del derecho de pronunciar un veredicto.
Te miro, como un ser humano,
tal como yo,
con un padre, con una madre
y un destino definido.
¿Eres acaso superior a mi?
¿o eres inferior?
¿Eres mejor que yo?
¿O peor que yo?
Si eres superior,entonces también lo soy.
Si eres inferior, entonces también lo soy.
Si eres mejor que yo o peor,
entonces yo lo soy.
Porque soy un ser humano, tal como tu.
Si te respetara, me respetaría a mi mismo.
Si te detesto me detesto a mi mismo.
¿Me atrevo a amarte?
¿Estoy obligado a amarte?
Porque si no lo estoy,
entonces cómo podría
amarme a mi mismo.
Si reconozco que fuiste humano,
tal como yo,
entonces tengo que mirar algo
que nos ha creado a ambos.
- Igualmente -
Algo que te creó a ti como a mi.
Algo que incluso determina
como ambos podemos ser destruidos.
¿Cómo podría tener la posibilidad de excluirme
de nuestro origen último en común
mientras te estoy excluyendo?
¿Cómo podría alguna vez culpar a éste orígen último
y alzarme tan encima de ello
mientras te estoy culpando?
Sin embargo no me atrevo a compadecerte.
La causa última de tu auge y caída
no es diferente de lo mío.
Honro eso en tí
como lo honro en mí.
Y me entrego a todo lo creado en ti
y todo lo creado en mi.
Así como todo lo creado en cualquier otro ser humano.
(traducción libre a partir de varias versiones disponibles en internet).
Finalmente, no se trata de pasar por alto lo que en el plano de los seres humanos, iguales ante la ley de los similares, impliquen las consecuencias de los actos de cada uno, muy por el contrario, la compasión que honra, da dignidad y respeto a alguien, también lo obliga a tomar total responsabilidad por sus actos, y a sus semejantes a no obviarlo.
21/10/12
A mis amigos. Testimonio y Gratitud.
A mis amigos puedo compartirles...
Casi por casualidad y sin ningún convencimiento participé de una constelación familiar hace cosa de semanas. Grupal.
Me tocó, fue sin duda muy interesante y encontré destacable el constelador en su capacidad de distinguir las interpretaciones intelectuales, de la experiencia misma que encarnaba en cada personaje.
Quedó ahí. No hablé más del tema, los datos familiares todos fueron coherentes y muy interesantes, pero no le di mas vueltas.
Hoy, recién recuperándome de una seguidilla de situaciones críticas (muchas, y en muchos ámbitos) que eran cosas del pasado mal enterradas, sin resolución... se me fueron presentando y cerrándose de un modo sorprendente.
No puedo dejar de asociarlo a la experiencia de la constelación, que la entiendo ahora de un modo novedoso para mí, poco tiene que ver con otros, parientes pasados o actuales, es como un empujón para fluir en lo que fui dejando mal cerrado con otros en mi vida. Situaciones en que fui poco amoroso, poco verdadero, cínico o injusto conmigo y con mis interlocutores.
Los muertos han sido enterrados, bien llorados también.. puede que queden más, cada día me he despertado más liviano a pesar del agobio que ha significado el álgido, intenso, veloz y sorprendente reencuentro con algunas personas del pasado... La memoria es frágil y se acomoda... encontrarse desnudo frente a quienes estuvieron ahí y reorganizar mis recuerdos escuchando ha sido demoledor a la vez que liberador.
Alguna persona ha abierto una puerta a reconocerse, otras han ofrecido esperadas y necesarias despedidas. No todos están disponibles para la vida en el ojo del huracán. Pero en paz. Es distinto despedirse cuando en paz y respeto cada uno toma un camino que diverge, que enterrar sin mirar y partir sin despedirse.
Un abrazo a los de ustedes que me han querido tanto, que no son pocos, que han tenido paciencia, tolerancia y amor por mi vulcanología personal. Me han ayudado a renacer a mi verdad cotidiana, liviano, sintiéndome alguien en un mundo común.
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Rodrigo Cornejo
Viejo querido...no eres el gigante de tus sueños ni el monstruo de tus pasadillas...eres solo tù...y està bien de esa forma..te queremos igual porque a decir verdad quienes te quieren profundamente siempre supieron quièn eras y eres...anda por la vida … Ver más
3
· 8 años
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28/9/12
Los Imperios y su poder.
Hispanya, hace algunos siglos atrás, dominó gran parte del mundo conocido por Occidente en ese tiempo, su Real Marina era temida, eficaz. Un poder inigualable... algunos años después, España y los hijos de los hijos de aquellos servidores del Imperio Español... están enfrentados en su propio territorio. El Imperio se ha reducido y se ha vuelto contra su propia gente, utilizando esbirros policiales (que no son otra cosa que gente del pueblo inconsciente de su lugar social) para atacar a su propia gente.... ¿Al servicio de qué interés opera un Imperio? ¿Qué pensarían los hidalgos oficiales de la real flota que imperaba en el mundo, si supieran que su nación destrozaría a sus descendientes? ¿Lucharían al servicio del Rey? Éstas preguntas se abren hoy también ante el último Imperio del norte y lo que está pasando con su pueblo... y hay otros imperios menores, la lógica es la misma... Por allá por 1576 un súbdito del reino de Francia, Etienne de la Boétie, a sus 18 años escribe "El discurso de la servidumbre voluntaria" que plantea el problema del poder sobre el pueblo..... Es la base de varios movimientos libertarios y una inspiración para muchos caminos de desarrollo que sitúan el poder en el lugar del que lo otorga "voluntariamente".
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23/9/12
¿Desarrollo?
¿DESARROLLO? un país desarrollado NO es aquél en que el pobre tiene auto sino aquél en el que el rico usa transporte público... rezaba un cartelito que apareció en fb hace días... cuanta razón tiene.. hoy almorcé en un localcito de comida italiana artesanal, que tiene dos mesas y de todo para llevar... un matrimonio encantador sus dueños... pensaba en lo que es un pequeño comercio por amor a lo que uno hace, que da para vivir sencillamente, pero no para enriquecerse, que permite una vida cotidiana amable centrado en lo que uno ama... sin ser empleado/explotado y sin explotar a nadie... qué distinta de esta idea nacional que tienen muchos profesionales de enriquecerse a costa de pagar nada a otros que hagan el trabajo, para irse a rascar a alguna isla paradisíaca mientras tanto... el negocio sin alma, comida rápida... mal atendido, empleados resentidos... ¿qué hace que una persona esté dispuesta a dejarse explotar para odiar su trabajo día a día en lugar de buscar un camino propio independiente? probablemente la educación.... pero la educación es el camino que uno se abre... ver a la gente reclamando para que el estado la eduque me parece un contrasentido, el estado contrata zombies para educar obreros. No se hagan ilusiones muchachos, educarse no es en el colegio. Hay muchos ejemplos. El mundo está lleno de posibilidades de aprender... como dijo un amigo... la mayor parte de los que protestan en las protestas estudiantiles protestan porque les duele, no porque sepan la salida....
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21/6/12
Espiritualidad, Amor, Apocalipsis y Psicoterapias
La palabra Espiritualidad está cargada de muchas asociaciones y significados bastante diversos e incluso divergentes. Muchas veces nos señala una mirada sobre mundos más allá de nuestra percepción corriente, llenos de entidades y reglas ajenas a nuestro modo cotidiano de vivir y convivir, miradas esotéricas, muy ligadas al movimiento new age. Lo mismo pasa con la palabra Amor, frecuentemente asociada a la anterior. Llena de atribuciones diversas y divergentes, tanto que el Amor puede entenderse como mi deseo de poseer a otro a mi medida, como al contrario, abrirme a aceptarlo tal como es...
Por mi parte, sin sentirme sino distante de cualquier conversación o espacio de reflexión en torno a cosas ajenas a mi percepción y experiencia, a pesar de ello me he visto rodeado de la palabra Espiritualidad y Amor en mis búsquedas personales y profesionales, sintiéndome además muy cómodo dentro de esos espacios y conversaciones con personas diversas.
Me acerco a una definición de Espiritualidad finalmente, algo así como una la disposición a renunciar a las pretensiones del Ego de conocer, captar, controlar la existencia y la vida misma, subyugado ante la fuerza y la sabiduría implícita en el hecho mismo de la vida tal como es, muy superior a cualquier capacidad individual de comprenderlo en forma intelectual.
Espiritualidad se refiere a la experiencia misma de lo mucho más allá de mis fronteras personales, del Ego, que la existencia misma se despliega en armonía infinita y perfecta. Ante lo cual sólo queda entregarse, soltar. Es una actitud de respeto por lo desconocido incognoscible, lo más allá de mí, pero que sin embargo, ES, está aquí siempre. La existencia. lo que ES.
En cuanto a la muy manoseada palabra Amor, me quedo con la disposición a aceptarme a mí mismo y a cualquier otro tal cual ES. Acepto lo que es, no algo fácil siempre, es un arduo camino, muy reconfortante pero sin final. Obviamente emparentada con la Espiritualidad.
Es quizá también el sentimiento asociado a esa aceptación, de vivir con lo que soy, con lo que los otros son, en el intento de facilitar su despliegue sin oponer teorías de lo que es mejor o correcto, sino más bien en una actitud de atenta curiosidad, interés por lo que voy mostrándome de mí, por lo que el otro va siendo en su fluir.
Esto exige deponer todo proyecto, toda expectativa o diseño que pueda tener. Es pura apertura, franca curiosidad, disposición al asombro. Espacio para el brotar... brotar... bonita palabra para mirar el desarrollo de cada uno... no se me escapa que la Psiquiatría habla de brotes y eso no deja de dejar preguntas en torno a lo que consideramos enfermo
En el campo de las Psicoterapias y la Psiquiatría, hubo toda una época ligada a un diseño de ser humano "normal" "adaptado" implícitamente "sano".
Sin embargo, hay enfoques, como el psicoanálisis en algunas de sus escuelas, y otras terapias como la contemplativa y la humanista, fuertemente ligadas al budismo y sus prácticas, que más bien se posicionan desde la idea de que la salud está dentro de nosotros, y no en un modelo fuera.
Desde la mirada médica alopática, desde lamirada adaptativa, el brote mismo nos inquieta, una irregularidad de la rama, un grano que cortamos y sacamos porque en su irrupción de lo previo nos parece feo, no sospechamos la rama o la flor que puede llegar a desarrollarse. Ronald Laing practicaba lo que llamaba "viaje metanoico" con sus pacientes psicosis... darles un entorno protegido para que brotaran, no interponiéndose en la manifestación confiando en que la psicosis es una transformación similar al paso de gusano a mariposa a través de la crisálida, desde su punto de vista, la afección psicológica contiene el germen de su propia curación, porque no es enfermedad sino desarrollo, cuando miramos la película completa.
Disposición a escuchar atentamente, intentando cuestionar o sacudir todos los obstáculos, los más de ellos puestos por nosotros mismos, para que podamos escuchar con claridad nuestro propio ser que nunca se equivoca en torno a lo que vamos siendo y necesitamos. A veces la lucha no sólo es con el miedo de los que nos rodean y quieren normalizar, sino también con uno mismo es enorme, para darse espacio a ser.
Estas prácticas terapéuticas, amorosas, espirituales en el sentido que le estoy dando a esas palabras, no necesitan de nada más que una afinada escucha, curiosidad, inocencia, apertura por parte del terapeuta. Mi mejor maestro en esto es Columbo, antiguo detective televisivo setentero, con cada de nada o de ganso medio pavo, desentrañaba todo en base a simples preguntas. El arte de preguntar y escuchar.
Se distinguen estas actitudes de las escuelas que quieren mostrarnos modelos, de diversos orígenes y épocas, que dictan cómo vivir mejor.
Son parte del gran movimiento Espiritual en el mundo, que se dispone a descorrer los velos para enfrentarnos a nuestra verdadera naturaleza y despliegue. Apocalipsis, etimológicamente correr el velo... Vivimos el Apocalipsis, los tiempos de descorrer los velos y vivir en nuestra verdad, en lo que somos tal cual.
Hay una gran corriente de psicoterapias, que teniendo inspiraciones de origen diverso, están confluyendo en las prácticas de acompañar a la gente a este enfrentamiento, amoroso, a lo que cada uno es. Ya lejos de un enfoque normativo.
En esto las prácticas de meditación, las que no aportan contenidos ni objeto de meditación, sino el presente mismo, son totalmente complementarias y facilitadoras del proceso.
Practico meditación hace años, pasando por muchas, me quedé con la tradición zen, la meditación sentada llamada zazén, una de cuyas traducciones al español me encanta: "Sentarse Honestamente". Es quizá también a lo que aspiro cuando atiendo un consultante en mi práctica como terapeuta. Sentarme, honestamente, escuchando.
He tenido larga relación con otras prácticas terapéuticas, particularmente Osteopatía y Craneosacral. También con algo de los últimos avances en Quiropraxia. Es fascinante pues estas disciplinas en sus últimas generaciones, han dejado de lado la manipulación física del cuerpo, coincidiendo con variaciones menores, en una actitud meditativa, de apertura, acercando las manos al consultante sin hacer otra cosa que contemplar el presente, apartándose de la mente que clasifica, diagnostica y predice. He visto cosas sorprendentes.
Es un encuentro que va más allá de la patología, a un nivel donde no existe. Confiando en que la Inteligencia, no el intelecto humano, la Inteligencia que sostiene el orden de la vida, retoma la salud cuando la mente se silencia y deja de intervenir el cuerpo y el ser.
"Let The Work do the work" (déjale al trabajo hacer el trabajo)
"Trust the Tide" (confía en la Marea)
"Surrender your understanding, your Ego" (Rinde tu entendimiento, tu ego)
Palabras de mi difunto maestro y amigo Mike Boxhall.
Por mi parte, sin sentirme sino distante de cualquier conversación o espacio de reflexión en torno a cosas ajenas a mi percepción y experiencia, a pesar de ello me he visto rodeado de la palabra Espiritualidad y Amor en mis búsquedas personales y profesionales, sintiéndome además muy cómodo dentro de esos espacios y conversaciones con personas diversas.
Me acerco a una definición de Espiritualidad finalmente, algo así como una la disposición a renunciar a las pretensiones del Ego de conocer, captar, controlar la existencia y la vida misma, subyugado ante la fuerza y la sabiduría implícita en el hecho mismo de la vida tal como es, muy superior a cualquier capacidad individual de comprenderlo en forma intelectual.
Espiritualidad se refiere a la experiencia misma de lo mucho más allá de mis fronteras personales, del Ego, que la existencia misma se despliega en armonía infinita y perfecta. Ante lo cual sólo queda entregarse, soltar. Es una actitud de respeto por lo desconocido incognoscible, lo más allá de mí, pero que sin embargo, ES, está aquí siempre. La existencia. lo que ES.
En cuanto a la muy manoseada palabra Amor, me quedo con la disposición a aceptarme a mí mismo y a cualquier otro tal cual ES. Acepto lo que es, no algo fácil siempre, es un arduo camino, muy reconfortante pero sin final. Obviamente emparentada con la Espiritualidad.
Es quizá también el sentimiento asociado a esa aceptación, de vivir con lo que soy, con lo que los otros son, en el intento de facilitar su despliegue sin oponer teorías de lo que es mejor o correcto, sino más bien en una actitud de atenta curiosidad, interés por lo que voy mostrándome de mí, por lo que el otro va siendo en su fluir.
Esto exige deponer todo proyecto, toda expectativa o diseño que pueda tener. Es pura apertura, franca curiosidad, disposición al asombro. Espacio para el brotar... brotar... bonita palabra para mirar el desarrollo de cada uno... no se me escapa que la Psiquiatría habla de brotes y eso no deja de dejar preguntas en torno a lo que consideramos enfermo
En el campo de las Psicoterapias y la Psiquiatría, hubo toda una época ligada a un diseño de ser humano "normal" "adaptado" implícitamente "sano".
Sin embargo, hay enfoques, como el psicoanálisis en algunas de sus escuelas, y otras terapias como la contemplativa y la humanista, fuertemente ligadas al budismo y sus prácticas, que más bien se posicionan desde la idea de que la salud está dentro de nosotros, y no en un modelo fuera.
Desde la mirada médica alopática, desde lamirada adaptativa, el brote mismo nos inquieta, una irregularidad de la rama, un grano que cortamos y sacamos porque en su irrupción de lo previo nos parece feo, no sospechamos la rama o la flor que puede llegar a desarrollarse. Ronald Laing practicaba lo que llamaba "viaje metanoico" con sus pacientes psicosis... darles un entorno protegido para que brotaran, no interponiéndose en la manifestación confiando en que la psicosis es una transformación similar al paso de gusano a mariposa a través de la crisálida, desde su punto de vista, la afección psicológica contiene el germen de su propia curación, porque no es enfermedad sino desarrollo, cuando miramos la película completa.
Disposición a escuchar atentamente, intentando cuestionar o sacudir todos los obstáculos, los más de ellos puestos por nosotros mismos, para que podamos escuchar con claridad nuestro propio ser que nunca se equivoca en torno a lo que vamos siendo y necesitamos. A veces la lucha no sólo es con el miedo de los que nos rodean y quieren normalizar, sino también con uno mismo es enorme, para darse espacio a ser.
Estas prácticas terapéuticas, amorosas, espirituales en el sentido que le estoy dando a esas palabras, no necesitan de nada más que una afinada escucha, curiosidad, inocencia, apertura por parte del terapeuta. Mi mejor maestro en esto es Columbo, antiguo detective televisivo setentero, con cada de nada o de ganso medio pavo, desentrañaba todo en base a simples preguntas. El arte de preguntar y escuchar.
Se distinguen estas actitudes de las escuelas que quieren mostrarnos modelos, de diversos orígenes y épocas, que dictan cómo vivir mejor.
Son parte del gran movimiento Espiritual en el mundo, que se dispone a descorrer los velos para enfrentarnos a nuestra verdadera naturaleza y despliegue. Apocalipsis, etimológicamente correr el velo... Vivimos el Apocalipsis, los tiempos de descorrer los velos y vivir en nuestra verdad, en lo que somos tal cual.
Hay una gran corriente de psicoterapias, que teniendo inspiraciones de origen diverso, están confluyendo en las prácticas de acompañar a la gente a este enfrentamiento, amoroso, a lo que cada uno es. Ya lejos de un enfoque normativo.
En esto las prácticas de meditación, las que no aportan contenidos ni objeto de meditación, sino el presente mismo, son totalmente complementarias y facilitadoras del proceso.
Practico meditación hace años, pasando por muchas, me quedé con la tradición zen, la meditación sentada llamada zazén, una de cuyas traducciones al español me encanta: "Sentarse Honestamente". Es quizá también a lo que aspiro cuando atiendo un consultante en mi práctica como terapeuta. Sentarme, honestamente, escuchando.
He tenido larga relación con otras prácticas terapéuticas, particularmente Osteopatía y Craneosacral. También con algo de los últimos avances en Quiropraxia. Es fascinante pues estas disciplinas en sus últimas generaciones, han dejado de lado la manipulación física del cuerpo, coincidiendo con variaciones menores, en una actitud meditativa, de apertura, acercando las manos al consultante sin hacer otra cosa que contemplar el presente, apartándose de la mente que clasifica, diagnostica y predice. He visto cosas sorprendentes.
Es un encuentro que va más allá de la patología, a un nivel donde no existe. Confiando en que la Inteligencia, no el intelecto humano, la Inteligencia que sostiene el orden de la vida, retoma la salud cuando la mente se silencia y deja de intervenir el cuerpo y el ser.
"Let The Work do the work" (déjale al trabajo hacer el trabajo)
"Trust the Tide" (confía en la Marea)
"Surrender your understanding, your Ego" (Rinde tu entendimiento, tu ego)
Palabras de mi difunto maestro y amigo Mike Boxhall.
13/6/12
¿Para qué sirve ir al terapeuta?
Una amiga complicada con su vida ha venido dándole vueltas a consultar un terapeuta, lleva unos años en ello y se resiste.
Me pregunta qué pienso, una y otra vez, y entre las razones que tiene para dudar está un muy buen amigo suyo, hombre muy culto que lleva muchos años, décadas en terapia. Parece tratarse de un psicoanálisis.
Lo que la inquieta es que su amigo es un experto en su propia vida, tiene nutridas y diversas explicaciones para todo, sabe una brutalidad de teoría psicoanalítica y de la vida de Freud y Jung, pero sin embargo no parece haber cambiado en nada.
Ella me pregunta ¿para qué sirve ir a terapia? ¿para tener explicaciones o para cambiar?...
Personalmente pienso que quizás el efecto es un poco de cada cosa, pero claramente al menos en lo que a mí respecta, creo que alguien que va a terapia, sufriendo por sus trabas existenciales, más que "saber" o "conocer" busca alivio a su sufrimiento, es lo que asociamos con cambio.
Es cierto sin embargo que muchos de nosotros adictos a los tratamientos terapéuticos, disfrutamos en las explicaciones y en sentirnos cercanos a los creadores de las teorías fundacionales, como Freud por ejemplo. Esto, en cualquier caso, si dentro del marco de un proceso analítico lo que sucede es que el consultante en lugar de verse enfrentado a sí mismo y modificar su existencia, va adquiriendo conocimientos teóricos, ya no es propiamente una terapia o proceso psicoanalítico, sino más bien adoctrinamiento, formación en un marco teórico explicativo de la existencia, de lo que resulta no necesariamente una vida más sana sino un seguidor y más bien un creyente.La vertiente religiosa del psicoanálisis.
Si, bien lo decía Bion, notable personaje inspirado de la tradición, el psicoanálisis tiene al menos tres vértices, Ciencia, Arte y Religión.
De la veta religiosa resulta lo que antes describo, psicoanalizados que resultan en creyentes y seguidores, y también instituciones anquilosadas destinadas no al desarrollo de lo novedoso sino a la conservación del Dogma, tal cual, una Iglesia.
En cuanto Ciencia, intenta legitimarse estableciendo "conocimiento" acerca de lo humano, de lo singular a lo general, leyes científicas sobre el ser y el comportamiento.
En cuanto Arte, el psicoanálisis es una práctica, que debe ser ejercida en plena libertad creativa para estar viva y vigente al momento mismo del encuentro del psicoanalistas con su consultante, no puede deberse más que a la frescura del momento y su fugacidad.
No puede estar regida por formas ni constreñida por dogmas que pertenecen al vértice Religioso.
Es también lo artístico en psicoanálisis totalmente contradictorio con el vértice científico que busca ir de lo singular a lo general, pues en el encuentro analítico se trata precisamente de despejar lo general, lo que enajena al sujeto de su singularidad, para ir al encuentro de la verdad singular, personal, que pulsa bajo el manto de identificaciones y adaptaciones a lo cultural. Es ir al encuentro del sujeto, dislocando, desubicando el lugar de su verdad de cualquier otro campo que no sea el propio.
Lo que la inquieta es que su amigo es un experto en su propia vida, tiene nutridas y diversas explicaciones para todo, sabe una brutalidad de teoría psicoanalítica y de la vida de Freud y Jung, pero sin embargo no parece haber cambiado en nada.
Ella me pregunta ¿para qué sirve ir a terapia? ¿para tener explicaciones o para cambiar?...
Personalmente pienso que quizás el efecto es un poco de cada cosa, pero claramente al menos en lo que a mí respecta, creo que alguien que va a terapia, sufriendo por sus trabas existenciales, más que "saber" o "conocer" busca alivio a su sufrimiento, es lo que asociamos con cambio.
Es cierto sin embargo que muchos de nosotros adictos a los tratamientos terapéuticos, disfrutamos en las explicaciones y en sentirnos cercanos a los creadores de las teorías fundacionales, como Freud por ejemplo. Esto, en cualquier caso, si dentro del marco de un proceso analítico lo que sucede es que el consultante en lugar de verse enfrentado a sí mismo y modificar su existencia, va adquiriendo conocimientos teóricos, ya no es propiamente una terapia o proceso psicoanalítico, sino más bien adoctrinamiento, formación en un marco teórico explicativo de la existencia, de lo que resulta no necesariamente una vida más sana sino un seguidor y más bien un creyente.La vertiente religiosa del psicoanálisis.
Si, bien lo decía Bion, notable personaje inspirado de la tradición, el psicoanálisis tiene al menos tres vértices, Ciencia, Arte y Religión.
De la veta religiosa resulta lo que antes describo, psicoanalizados que resultan en creyentes y seguidores, y también instituciones anquilosadas destinadas no al desarrollo de lo novedoso sino a la conservación del Dogma, tal cual, una Iglesia.
En cuanto Ciencia, intenta legitimarse estableciendo "conocimiento" acerca de lo humano, de lo singular a lo general, leyes científicas sobre el ser y el comportamiento.
En cuanto Arte, el psicoanálisis es una práctica, que debe ser ejercida en plena libertad creativa para estar viva y vigente al momento mismo del encuentro del psicoanalistas con su consultante, no puede deberse más que a la frescura del momento y su fugacidad.
No puede estar regida por formas ni constreñida por dogmas que pertenecen al vértice Religioso.
Es también lo artístico en psicoanálisis totalmente contradictorio con el vértice científico que busca ir de lo singular a lo general, pues en el encuentro analítico se trata precisamente de despejar lo general, lo que enajena al sujeto de su singularidad, para ir al encuentro de la verdad singular, personal, que pulsa bajo el manto de identificaciones y adaptaciones a lo cultural. Es ir al encuentro del sujeto, dislocando, desubicando el lugar de su verdad de cualquier otro campo que no sea el propio.
Psicoterapia Relacional
Al menos en el ámbito psicoanalítico vivimos una renovación entre algunos practicantes, con el redescubrimiento del plano relacional en la interacción entre un consultante y su terapeuta.
La verdad es que desde mucho tiempo hace no es ningún misterio que hay un campo relacional que se establece entre ambas subjetividades.
La diferencia está entre las escuelas que deciden ignorar el asunto apuntando al individuo como si la presencia del terapeuta no fuera un factor en lo que el mismo terapeuta observa, y otras escuelas, no necesariamente psicoanalíticas y algunas de antigua tradición que asumen el plano relacional como un plano determinante de la escena que el terapeuta pretende "tratar".
En psicoanálisis es más bien asumir
La verdad es que desde mucho tiempo hace no es ningún misterio que hay un campo relacional que se establece entre ambas subjetividades.
La diferencia está entre las escuelas que deciden ignorar el asunto apuntando al individuo como si la presencia del terapeuta no fuera un factor en lo que el mismo terapeuta observa, y otras escuelas, no necesariamente psicoanalíticas y algunas de antigua tradición que asumen el plano relacional como un plano determinante de la escena que el terapeuta pretende "tratar".
En psicoanálisis es más bien asumir
¿Para qué sirve ir al terapeuta?
Una amiga complicada con su vida ha venido dándole vueltas a consultar un terapeuta, lleva unos años en ello y se resiste. Me pregunta qué pienso, una y otra vez, y entre las razones que tiene para dudar está un muy buen amigo suyo, hombre muy culto que lleva muchos años, décadas en terapia. Por lo que dice parece tratarse de un psicoanálisis.
Lo que la inquieta es que su amigo es un experto en su propia vida, tiene nutridas y diversas explicaciones para todo, sabe una brutalidad de teoría psicoanalítica y de la vida de Freud y Jung, pero sin embargo no parece haber cambiado en nada.
Ella me pregunta ¿para qué sirve ir a terapia? ¿para tener explicaciones o para cambiar?...
Personalmente pienso que quizás el efecto es un poco de cada cosa, pero claramente al menos en lo que a mí respecta, creo que alguien que va a terapia, sufriendo por sus trabas existenciales, más que "saber" o "conocer" busca alivio a su sufrimiento, que es a lo que asociamos cambio.
Es cierto sin embargo que muchos de nosotros adictos a los tratamientos terapéuticos, disfrutamos en las explicaciones y en sentirnos cercanos a los creadores de las teorías fundacionales, como Freud por ejemplo. Esto, en cualquier caso, si dentro del marco de un proceso analítico lo que sucede es que el consultante en lugar de verse enfrentado a sí mismo y modificar su existencia, va adquiriendo conocimientos teóricos, ya no es propiamente una terapia o proceso psicoanalítico, sino más bien adoctrinamiento, formación en un marco teórico explicativo de la existencia, de lo que resulta no necesariamente una vida más sana sino un seguidor y más bien un creyente. Pues esta es la vertiente religiosa del psicoanálisis.
Si, bien lo decía Bion, notable personaje inspirado de la tradición, el psicoanálisis tiene al menos tres vértices, Ciencia, Arte y Religión.
De la veta religiosa resulta lo que antes describo, psicoanalizados que resultan en creyentes y seguidores, y también instituciones anquilosadas destinadas no al desarrollo de lo novedoso sino a la conservación del Dogma, tal cual, una Iglesia.
En cuanto Ciencia, intenta legitimarse estableciendo "conocimiento" acerca de lo humano, de lo singular a lo general, leyes científicas sobre el ser y el comportamiento.
En cuanto Arte, el psicoanálisis es una práctica, que debe ser ejercida en plena libertad creativa para estar viva y vigente al momento mismo del encuentro del psicoanalistas con su consultante, no puede deberse más que a la frescura del momento y su fugacidad.
No puede estar regida por formas ni constreñida por dogmas que pertenecen al vértice Religioso.
Es también lo artístico en psicoanálisis totalmente contradictorio con el vértice científico que busca ir de lo singular a lo general, pues en el encuentro analítico se trata precisamente de despejar lo general, lo que enajena al sujeto de su singularidad, para ir al encuentro de la verdad singular, personal, que pulsa bajo el manto de identificaciones y adaptaciones a lo cultural. Es ir al encuentro del sujeto, dislocando, desubicando el lugar de su verdad de cualquier otro campo que no sea el propio.
Lo que la inquieta es que su amigo es un experto en su propia vida, tiene nutridas y diversas explicaciones para todo, sabe una brutalidad de teoría psicoanalítica y de la vida de Freud y Jung, pero sin embargo no parece haber cambiado en nada.
Ella me pregunta ¿para qué sirve ir a terapia? ¿para tener explicaciones o para cambiar?...
Personalmente pienso que quizás el efecto es un poco de cada cosa, pero claramente al menos en lo que a mí respecta, creo que alguien que va a terapia, sufriendo por sus trabas existenciales, más que "saber" o "conocer" busca alivio a su sufrimiento, que es a lo que asociamos cambio.
Es cierto sin embargo que muchos de nosotros adictos a los tratamientos terapéuticos, disfrutamos en las explicaciones y en sentirnos cercanos a los creadores de las teorías fundacionales, como Freud por ejemplo. Esto, en cualquier caso, si dentro del marco de un proceso analítico lo que sucede es que el consultante en lugar de verse enfrentado a sí mismo y modificar su existencia, va adquiriendo conocimientos teóricos, ya no es propiamente una terapia o proceso psicoanalítico, sino más bien adoctrinamiento, formación en un marco teórico explicativo de la existencia, de lo que resulta no necesariamente una vida más sana sino un seguidor y más bien un creyente. Pues esta es la vertiente religiosa del psicoanálisis.
Si, bien lo decía Bion, notable personaje inspirado de la tradición, el psicoanálisis tiene al menos tres vértices, Ciencia, Arte y Religión.
De la veta religiosa resulta lo que antes describo, psicoanalizados que resultan en creyentes y seguidores, y también instituciones anquilosadas destinadas no al desarrollo de lo novedoso sino a la conservación del Dogma, tal cual, una Iglesia.
En cuanto Ciencia, intenta legitimarse estableciendo "conocimiento" acerca de lo humano, de lo singular a lo general, leyes científicas sobre el ser y el comportamiento.
En cuanto Arte, el psicoanálisis es una práctica, que debe ser ejercida en plena libertad creativa para estar viva y vigente al momento mismo del encuentro del psicoanalistas con su consultante, no puede deberse más que a la frescura del momento y su fugacidad.
No puede estar regida por formas ni constreñida por dogmas que pertenecen al vértice Religioso.
Es también lo artístico en psicoanálisis totalmente contradictorio con el vértice científico que busca ir de lo singular a lo general, pues en el encuentro analítico se trata precisamente de despejar lo general, lo que enajena al sujeto de su singularidad, para ir al encuentro de la verdad singular, personal, que pulsa bajo el manto de identificaciones y adaptaciones a lo cultural. Es ir al encuentro del sujeto, dislocando, desubicando el lugar de su verdad de cualquier otro campo que no sea el propio.
7/6/12
Terapias y Consciencia. Claves de la curación.
Comienzo esta reflexión desde lo que la motiva, un comentario del amigo Aldo citando a Frank Kislow "encontrar el limite de la conciencia pura (aquella que no sabe del bien ni del mal), poner intención y contactar con el paciente. A partir de aqui se produce la autocuración, o bien el sentimiento que la produce."
Veamos, hay allí todo lo esencial para dar expresión a lo que mis casi 25 años como terapeuta y toda mi vida como consultante y buscador de las terapéuticas más diversas, me ha llevado a pensar.
Siempre me he preguntado cómo es que prácticas terapéuticas tan diversas tienen tan claros resultados. La explicación científica más a mano siempre es el efecto placebo.
Cosa interesante, pues sólo quiere decir que el hecho de que desconozcamos el mecanismo de acción no significa que no lo haya.
Por otra parte, placebo nos hace pensar directamente en sugestión. ¿Y qué es la sugestión misma sino precisamente lo que Kislow dice a través del comentario de Aldo?
Lo mismo que dice Mike Boxhall cuando dice "Trust the Tide" o "Let the Work do the Work". Es el acto terapéutico de la entrega y la confianza en esa consciencia pura, que no sabe de bien ni mal. Dicho de otro modo, el espacio no dualista de la consciencia, "beyond Ego" según Mike, más allá de las distinciones dualistas que la mente hace en su intento permanente por clasificar y predecir.
La Ciencia es dualista, es una práctica del control y la predicción. La terapéutica científica por definición no puede llevarse bien con prácticas que piden "surrender" rendirse, ante lo que es. Abandonar el intento del Yo y permanecer en la consciencia pura al enfrentar a un consultante, al ir al encuentro terapéutico. Reconocer y rendirse ante la potencia del encuentro mismo, cuando al dejar a un lado, sin eliminar, pero a un lado, las distinciones y las palabras, atentos al flujo del encuentro, en un presente eterno.
Para mí la clave de lo curativo no es la técnica (alopática, homeopática, floral, quiroprática, naturista, ayurveda, etc...) ni la sustancia o herramienta física utilizada. La clave está en el estado de consciencia con el que el practicante va al encuentro de su consultante. Si va con la mente, los diagnósticos y la patología por delante, cerrado a ello. O si va al encuentro de lo que es, sin nombre, experiencia, apertura. Es esta última actitud la que favorece un espacio en el que se activa la inteligencia natural del organismo, la salud propia, que de algún modo que no comprendo pero he vivido muchas veces, reorganiza sus fuerzas y se despliega.
La salud (tal como lo pensaba Winnicott y muchos otros) es algo natural, no es algo que haya que "hacer" o "producir", por el contrario, se trata de remover los obstáculos para su desarrollo, y uno de los mayores es la mente, el "saber".
Es interesante preguntarse porqué entonces la psicoterapia, si bastaría un encuentro con algún craneo sacral o cualquier otro tipo de terapeuta que enfrente la práctica con la mente que describo, unas pocas veces.
Cierto es que estos encuentros movilizan la salud, sin duda. Pero también he visto con regularidad que la enfermedad vuelve una y otra vez.
La clave secundaria es que la mente de la que se trata de poner a un lado para liberar la Salud no es la del terapeuta solamente, ello es necesario en el campo terapéutico, en el espacio de la sesión.
Pero la mente (al decir de Winnicott, una enfermedad) del consultante, vuelve a retomar a ése ser afectando sus procesos. Por ello para que alguien sane debe emprender el mismo camino que un terapeuta que trabaje desde el espacio de la consciencia abierta. Debe emprender un camino de consciencia que vaya liberando a su ser del peso de su mente.
Tecnología e idiosincracia nacional...
Hoy me tocó hacer trámites de registro civil. Estaba la típica expendedora de números roja... pero vacía... había que acercarse a una de las personas que atiende, explicarle lo que uno tenía por tramitar y ella entregaba de un rollo a mano un número.... interrumpiendo constantemente su trabajo con la persona a la que atendía en el momento... me pregunté porqué tendría ella el rollo de números en la mano en lugar de ponerlos en la expendedora... ¿la explicación? hay gente que llega temprano, saca un montón de números y los vende afuera.... Viva Chile mierda !!
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